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Eva Perón, la mujer que marcó un siglo | #GenHistoria | Huellas de la Historia

¿Quién fue Eva Perón y por qué sigue generando tanta admiración y rechazo?

Descubre su historia, su legado político, el voto femenino y el impacto de Evita en la Argentina.


eva perón

"Evita": Una palabra que repetí un sinfín de veces a lo largo de mi vida. Nací, crecí y me crié en Ciudad Evita, un barrio construido entre 1947 y 1955, como parte de las políticas sociales y habitacionales que fueron impulsadas durante el primer peronismo. Sin embargo, no fue hasta el final de mi formación como profesora de Historia, al estudiar en profundidad la Argentina del siglo XX, cuando comprendí el verdadero significado de ese nombre, condensado en un afectuoso diminutivo: “Evita”. Ese diminutivo terminó por resumir mucho más que un nombre propio. La llamada "Abanderada de los Humildes" por quienes la admiraban y proclamaban oficialmente "Jefa Espiritual de la Nación",  fue una de las figuras políticas más influyentes y, al mismo tiempo, más discutidas del siglo XX argentino. Despertó -y todavía despierta- amores apasionados y odios rabiosos. Hoy, setenta y cuatro  años después de su muerte, su nombre continúa generando pasiones, debates, producciones de libros e investigaciones. Frente a esto surge una pregunta ineludible ¿Qué hizo una mujer que vivió apenas treinta y tres años para dejar una huella tan profunda en la historia argentina?


Parte de la respuesta está en que Eva desafió un orden que parecía inamovible. No rompió solo una  barrera, sino que rompió dos al mismo tiempo: género y clase. Por un lado, desafió el orden de género al ser mujer y ocupar un lugar de poder que estaba reservado casi exclusivamente a los varones. Por el otro, desafió el orden de clase al provenir de un hogar humilde y animarse a disputar espacios que eran históricamente ocupados por las élites (como seguramente ella hubiera preferido llamarlas, “la oligarquía”). Allí, quizás, se encuentre una de las claves para comprender tanto el amor como el odio que despertó.


De Eva Duarte a Evita

Antes de convertirse en "Evita" fue Eva Duarte, una niña nacida el 7 de mayo de 1919 en Los Toldos, provincia de Buenos Aires. Creció en una familia humilde, en una sociedad profundamente jerárquica. Fue la hija menor del estanciero Juan Duarte y de Juana Ibarguren, con quien mantenía una relación paralela, lo que la llevó a ser una hija nacida fuera del matrimonio. Esa condición, en la Argentina de las primeras décadas del siglo XX, implicaba un fuerte estigma jurídico y sobre todo social. Tal es así que la documentación vinculada a su nacimiento fue modificada para ocultarla.

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Con apenas seis años, tras la muerte de su padre, presenció su primer encuentro con la injusticia, uno de los episodios más significativos de su infancia. Su familia asistió al velorio, pero fue rechazada por la familia "legítima". Aquella escena de exclusión dejó en Eva una profunda marca. Sin caer en interpretaciones deterministas, resulta difícil no advertir que varias de las políticas que impulsaría años después buscarán reparar aquellas desigualdades que ella misma había conocido en primera persona.


Su madre sostuvo a la familia cosiendo para terceros mientras Eva crecía en un contexto de privaciones económicas. Como tantas otras jóvenes del interior, decidió viajar a Buenos Aires con el sueño de convertirse en actriz. Allí desarrolló una carrera en el teatro, el cine y, especialmente, en la radio, donde alcanzó reconocimiento profesional. También participó en la creación de la Asociación Radial Argentina, una experiencia  que demostró que su interés por la organización de los trabajadores antecede  incluso a su ingreso en la política.


Más tarde, su condición de actriz fue utilizada reiteradamente para desacreditarla. Circularon rumores sobre su vida privada y se construyeron mitos destinados a cuestionar su moral antes que sus ideas. Muchas de esas descalificaciones no respondieron  a su actividad artística sino, al hecho de ser una mujer que ocupaba espacios públicos, en una sociedad donde esos lugares seguían siendo predominantemente masculinos.


En enero de 1944 se produjo un hecho que modificaría su vida y también la historia política de argentina, el encuentro con el entonces coronel Juan Domingo Perón. Se conocieron en un acto solidario organizado para recaudar fondos para las víctimas del terremoto de San Juan. Desde la Secretaría de Trabajo y Previsión, Perón ya había construido un fuerte vínculo con los trabajadores gracias a una serie de medidas laborales que explicarían, en buena parte, la movilización popular del 17 de octubre de 1945. El 22 de octubre de ese año se casaron. Eva participó activamente de la campaña electoral que llevó a Perón a la presidencia en 1946, recorrió el país, habló en actos públicos y comenzó a construir un perfil político propio. 


La mujer que había llegado a Buenos Aires con el sueño de ser actriz empezaba a convertirse en una dirigente capaz de movilizar multitudes, un rol inédito para una mujer de su tiempo. Su presencia no pasó desapercibida. La prensa opositora cuestionó su forma de vestir, su pasado como actriz  y su participación en la política, evidenciando el rechazo que despertaba una mujer que desafiaba  los lugares tradicionalmente reservados a los varones.


Evita como dirigente política

Sería un error pensar que Eva quedó reducida al papel de esposa del presidente. Muy por el contrario, Evita, construyó un liderazgo propio que excedió ampliamente el rol tradicional de “primera dama”. Así, mientras Perón concentraba la conducción política del Estado, Eva fue ocupando un lugar cada vez más importante, siendo puente entre el gobierno y amplios sectores de la sociedad: los trabajadores, los sindicatos, las mujeres y quienes acudían diariamente en busca de ayuda. Su poder no surgía de un cargo institucional específico, sino de su  legitimidad política y del vínculo directo que logró construir con gran parte del pueblo.


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Uno de los ámbitos donde ese liderazgo se expresó con mayor claridad fue en la asistencia social. Hasta entonces, gran parte de esa tarea estaba en manos de la “Sociedad de Beneficencia”, una institución administrada por mujeres pertenecientes a las familias más tradicionales. La negativa de sus integrantes a designar a Eva como presidenta honoraria (distinción que históricamente recibía la esposa de un presidente) puso de manifiesto un conflicto mucho más profundo: una mujer de origen humilde que irrumpió  en un espacio reservado para las elites. Poco tiempo después, la institución fue intervenida y comenzó a consolidarse la Fundación Eva Perón, que transformó profundamente la forma de concebir la acción social.


Desde allí impulsó obras destinadas a los sectores más vulnerables: hospitales, escuelas, hogares, becas y ayudas directas formaron parte de una política que buscaba responder rápidamente a necesidades concretas. En sus propias palabras:


"No es filantropía, ni es caridad, ni es limosna, ni es solidaridad social, ni es beneficencia. Ni siquiera es ayuda social. Para mí es estrictamente justicia." 

No se trataba de la generosidad de los sectores acomodados hacia los más pobres, sino del reconocimiento de derechos. 


Su vínculo con los trabajadores fue otro de los pilares de su liderazgo. Recibía delegaciones sindicales, visitaba fábricas, escuchaba reclamos y mantenía un contacto permanente con quienes llamaba "los humildes" o "los descamisados". Para muchos trabajadores representaba el rostro más cercano del Estado. Esa relación consolidó un vínculo político y afectivo entre el movimiento obrero y el peronismo.


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Si la Fundación transformó la política social, la ampliación de los derechos políticos de las mujeres transformó para siempre la política argentina. La Ley 13.010, sancionada en septiembre de 1947, reconoció la plenitud de los derechos políticos de las mujeres: podían votar, pero también ser elegidas para ocupar cargos públicos.  Es preciso recordar que esa conquista no comenzó con Eva, y que  hubo décadas previas  de lucha de mujeres de distintos espacios políticos reclamando por este derecho desde finales del siglo XIX (como Julieta Lanteri, Alicia Moreau de Justo y Elvira Rawson, entre muchas otras). Tampoco fue un camino lineal sino más bien un debate frente al cual se alzaron muchas voces, y no todas en conformidad. 


Eva comprendió rápidamente que la sanción de la ley era el primer paso. De poco servía reconocer derechos si las mujeres no contaban con espacios reales de participación política. Con esa convicción impulsó en 1949 la creación del Partido Peronista Femenino, una organización autónoma integrada exclusivamente por mujeres. A partir de entonces, el movimiento peronista quedó organizado en tres ramas: la política masculina, la femenina y la sindical. Las unidades básicas femeninas, distribuidas por todo el país, funcionaban como espacios de organización política, alfabetización, formación ciudadana, asistencia social y capacitación. Para muchas mujeres fue una primera experiencia de participación en la vida pública. Además, esa estructura permitió incorporar a miles de mujeres a la política y favoreció una representación femenina inédita en el Congreso Nacional tras las elecciones de 1951.


Ahora bien, es importante evitar una lectura anacrónica. Eva hablaba y actuaba desde el peronismo, dejó en claro que su ideal era el de la "mujer peronista": comprometida con la política, pero también asociada a valores como la maternidad, el sacrificio y la entrega; reivindicó la maternidad, el sacrificio y el hogar como pilares de la identidad femenina. Su proyecto no buscó cuestionar esas nociones, sino abrir espacios de participación e incorporar políticamente a las mujeres desde la identidad peronista. Comprender esa diferencia resulta fundamental para evitar proyectar categorías del presente sobre el pasado.


"Jefa Espiritual de la Nación"

En los últimos años de su vida, el protagonismo político de Eva alcanzó su punto más alto cuando una multitud reclamó que integrara la fórmula presidencial junto a Perón. Nunca antes una mujer había estado tan cerca de ocupar uno de los cargos más altos del Estado argentino. Por supuesto que la posibilidad despertó una fuerte resistencia dentro de las Fuerzas Armadas, de los sectores conservadores e incluso de algunos dirigentes del propio peronismo. A esas presiones políticas se sumaba el rápido deterioro de su salud a causa de un cáncer uterino. Días más tarde, en un mensaje transmitido por cadena nacional, Eva anunció el histórico Renunciamiento. Poco después, se la declaró "Jefa Espiritual de la Nación", un reconocimiento  el del  lugar político y simbólico que había alcanzado dentro del movimiento.


Aún así continuó participando de actos públicos y sosteniendo una intensa actividad política hasta donde sus fuerzas se lo permitieron. Finalmente el 26 de julio de 1952 falleció, tenía apenas treinta y tres años, pero parecía haber vivido más de una vida. La noticia paralizó al país. Durante dieciséis días se realizaron los funerales oficiales y millones de personas desfilaron bajo el frío y la lluvia de un invierno porteño para despedir a quien consideraban la "Abanderada de los Humildes", “Santa Evita”. Aquel duelo colectivo continúa siendo uno de los más multitudinarios de la historia argentina y constituye una muestra del enorme vínculo afectivo que Eva había construido con amplios sectores de la sociedad que la lloraban. En paralelo otros celebraban abiertamente lo que puso al descubierto el profundo odio que su figura había generado. Eva había dejado de ser solamente una dirigente política para convertirse en un símbolo. 


Ese rechazo no desapareció con su muerte, luego del golpe de 1955, la autodenominada Revolución Libertadora emprendió un proceso sistemático de persecución contra el peronismo que intentó borrar toda referencia al movimiento y también a Eva. Su cuerpo fue secuestrado y permaneció oculto durante años. Tampoco cesaron las campañas de desprestigio, se cuestionó su origen humilde, su pasado como actriz, su forma de hablar, de vestir y hasta su vida privada. Muchas de esas descalificaciones difícilmente hubieran sido dirigidas contra un dirigente varón. En el caso de Eva, la oposición política estuvo atravesada también por un profundo componente clasista y misógino.


Sin embargo, Eva continuó ocupando un lugar central en la cultura política argentina. Muchas cuestiones pueden ponerse en discusión en el plano historiográfico pero es difícil negar el impacto que tuvo su figura y acción en la Argentina del siglo XX. En uno de sus discursos confesó:


"Tengo una sola y gran ambición personal: quisiera que el nombre de Evita figurase alguna vez en la historia de mi patria."

 Hoy sabemos que esto se transformó en una realidad.


Eva marcó un siglo, no porque haya sido una figura perfecta ni exenta de contradicciones. Lo hizo porque desafió simultáneamente dos de las jerarquías más arraigadas de su tiempo: la de género y la de clase. Contribuyó a demostrar que una mujer (y, sobre todo, una mujer proveniente de los sectores humildes) podía disputar espacios históricamente reservados para las élites masculinas, ampliar derechos y construir poder político y hoy más de setenta años después de su muerte, su figura continúa interpelando a la sociedad argentina. 


Guadalupe Rosso


Bibliografía para el Eva Perón: 

  • Barry, Carolina. Evita Capitana. El Partido Peronista Femenino, 1949-1955. Buenos Aires: EDUNTREF, 2009.

  • Perón, Eva. La razón de mi vida. Buenos Aires: Peuser, 1951. 

  • Rosemberg, Julia. Eva y las mujeres: historia de una irreverencia. Buenos Aires: Futurock, 2021.

  • Torre, Juan Carlos (dir.). Los años peronistas (1943-1955). Buenos Aires: Sudamericana, 2002.


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Preguntas frecuentes sobre Eva Perón

¿Quién fue Eva Perón?

Eva Perón, conocida popularmente como Evita, fue una dirigente política argentina, actriz y esposa del presidente Juan Domingo Perón. Durante el primer peronismo desempeñó un papel fundamental en la ampliación de derechos sociales y políticos, especialmente para los trabajadores y las mujeres, convirtiéndose en una de las figuras más influyentes del siglo XX argentino.


¿Por qué Eva Perón es una figura tan importante en la historia argentina?

Evita transformó el rol de la primera dama al construir un liderazgo político propio. Impulsó políticas de asistencia social, fortaleció el vínculo entre el Estado y los sectores populares, promovió la organización política de las mujeres y tuvo un papel decisivo en la consolidación del peronismo.


¿Cuál fue el papel de Evita en la conquista del voto femenino?

Eva Perón fue una de las principales impulsoras de la Ley 13.010, sancionada en 1947, que reconoció el derecho de las mujeres argentinas a votar y ser elegidas para cargos públicos. Aunque la lucha por el sufragio femenino comenzó décadas antes con otras militantes, Evita fue clave para que la ley se concretara y para promover la participación política femenina a través del Partido Peronista Femenino.


¿Qué fue la Fundación Eva Perón?

La Fundación Eva Perón fue una institución creada para desarrollar políticas de asistencia social. Construyó hospitales, escuelas, hogares, otorgó becas y brindó ayuda directa a miles de personas, con la idea de que estas acciones representaban un acto de justicia social y no de beneficencia.


¿Por qué Evita despertó tanto amor como rechazo?

Eva Perón desafió dos estructuras profundamente arraigadas en la Argentina de su época: las diferencias de clase y los roles tradicionales de género. Su origen humilde, su protagonismo político y su cercanía con los trabajadores generaron una enorme identificación entre sus seguidores, mientras que otros sectores la rechazaron por razones políticas, sociales y culturales.


¿Qué ocurrió con el cuerpo de Eva Perón tras su muerte?

Luego del golpe de Estado de 1955, la autodenominada Revolución Libertadora secuestró el cuerpo embalsamado de Eva Perón y lo mantuvo oculto durante varios años como parte de la política de persecución y proscripción del peronismo. Su destino se convirtió en uno de los episodios más controvertidos de la historia argentina.


¿Por qué Evita sigue siendo un símbolo en la actualidad?

Más de setenta años después de su muerte, Eva Perón continúa siendo objeto de investigaciones, libros, documentales y debates. Su figura representa una referencia central para comprender la historia del peronismo, la ampliación de derechos sociales, la participación política de las mujeres y las profundas divisiones de la sociedad argentina.


¿Qué legado dejó Eva Perón?

El legado de Evita incluye la expansión de los derechos políticos de las mujeres, el fortalecimiento de las políticas sociales, la construcción de un vínculo directo entre el Estado y los sectores populares y una presencia permanente en la memoria colectiva argentina. Su figura sigue siendo una de las más influyentes y debatidas de la historia nacional.

 
 
 

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