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¿Qué es la Teoría de la Dependencia y como funciona en Latinoamérica? | Huellas de la Historia

La Teoría de la Dependencia es un intento por explicar las condiciones de subdesarrollo de Latinoamérica a partir de su incorporación al mercado mundial. En este artículo te contamos como pensarla aplicada al continente.


teoría de la dependencia

Son muchos los pensadores en la historia latinoamericana los que se han puesto a pensar en las diferentes formas en la que los países desarrollados sojuzgan a los países subdesarrollados. Resulta evidente, a simple vista que hay países más ricos que otros y que las vías de crecimiento económico resultan desiguales. En ese sentido es que nos vamos a sentar a pensar cuáles son las particularidades que hacen posible esta realidad ¿Es una diferencia resultante de la incapacidad y la impericia o tiene que ver con un sistema más amplio de raíces profundas?

 

Para pensar la teoría de la dependencia

Durante los años ’60 varios pensadores latinoamericanos comenzaron a buscar respuesta a las condiciones de subdesarrollo de sus pueblos. En una búsqueda breve en Google resultan exponentes Raúl Prebisch o Henrique Cardoso, pero si rebusco en mi biblioteca me puedo encontrar con un Scalabrini Ortiz, un Eduardo Galeano, un Rogelio García Lupo o un Claudio Katz, entre otros.



Todos estudiaron las diferentes formas en las que el capital internacional hundió sus raíces en los entramados de las burguesías nacionales. Algunos delegando la responsabilidad a las élites corruptas asociadas a ese imperialismo que galopaba desenfrenado desde el siglo XIX. Otros pensaban en la responsabilidad propia de las burguesías nacionales en sus propios intereses como clase que se beneficia del librecambio aplicado a los sectores de la economía primaria (agrícola, ganadera, minera, pesquera, etc.).


La música que suena cuando escuchamos “Teoría de la dependencia” puede sonar a un tango añejado en barricas de roble, Sin embargo, teóricos actuales como Claudio Katz siguen defendiéndola como marco para pensar la actualidad de las relaciones entre los Estados. En una entrevista en el canal Diálogos (2022) el economista sostiene que

“La teoría de la dependencia tiene plena vigencia para entender los problemas de América Latina.” 

Para Katz, uno de los principales mecanismos de la dependencia es la transferencia sistemática de recursos, valor, ganancias y rentas desde las economías periféricas hacia el exterior. Esto dificulta que los países latinoamericanos puedan desarrollar una acumulación económica autónoma.


Incluso Raúl Scalabrini Ortiz advertía en su libro “Política Británica en el Río de la Plata” (1940) que los empréstitos concedidos por la Baring Brothers y la creación del Banco Nacional (Banco Central en un futuro) funcionaban como mecanismos para asegurar el giro de utilidades a las casas matrices.  También allí observaba como la extensión de ferrocarriles, la inversión en infraestructura agrícola y en puertos tenía el objetivo de extraer los frutos del suelo argentino en beneficio de Su Majestad británica. Aún más, desde lo político asegura que lo que no pudieron lograr por las armas entre 1806 y 1807, lo lograron por medio de la sofisticación diplomacia. Para este pensador, las gracias y desgracias de los estadistas argentinos quedarían atadas a los vínculos con la nueva metrópoli. 


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El marxismo y la teoría de la dependencia

Escuchando y leyendo a Claudio Katz nos podemos cuestionar sobre los vínculos del marxismo y la teoría de la dependencia. Si bien este desarrollo del pensamiento latinoamericano tiene como raíces las corrientes nacionalistas, se pueden observar ciertos vínculos con la mirada de Karl Marx, aunque con pinzas.

En sus escritos sobre las periferias Marx resulta escéptico en un principio. Considera que el desarrollo de las fuerzas productivas del centro capitalista podía hacer posible la revolución socialista de la clase obrera. En ese sentido, el camino para las periferias se veía como inviable.



Katz nos recuerda entonces que en sus trabajos posteriores comienza a prestar más atención a la realidad de países como la India o China. También son conocidos sus análisis sobre las comunidades rusas. Según el economista argentino, el contacto del propio Marx en su estancia en Inglaterra junta Engels le sirvió para observar en primera persona como la causa nacional de los irlandeses podía articularse con el movimiento obrero. Pero si, Marx aun no podía desprenderse de cierto eurocentrismo en sus perspectivas,


“los trotskistas, Lenin, Rosa Luxemburgo, después la teoría de la dependencia van afianzando eso que Marx había sido una pequeña intuición: que la lucha nacional podía converger con la lucha social y que las banderas de la resistencia antiimperialista podían desenvolver una lucha socialista.”

Recapitulando. Si bien la “teoría de la dependencia” nace de los círculos de pensamiento nacionalista, se pueden rastrear fundamentos en los marxistas de fines del siglo XIX y principios del XX.

 

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La trampa de la inversión extranjera

La “Teoría de la Dependencia” busca dar respuesta a un interrogante bastante básico e intuitivo “¿Por qué América Latina no se desarrolla de la misma manera que las economías centrales?”. Diferentes pensadores arribaron a respuestas similares a partir de procesos de estudio de casos específicos disímiles. El núcleo problemático se encuentra en que la riqueza que produce la región no permanece dentro de ella.


Así Scalabrini Ortiz hacia ver los efectos de los endeudamientos con la banca internacional. También Katz observa como la acumulación de riqueza del complejo agroindustrial de la argentina se hace sobre la base de moneda extranjera fuera del sistema nacional. Ya sea en bancos en el extranjero para la alta burguesía o “abajo del colchón” para los empresarios pymes o los propios trabajadores.

 

Aquí es donde aparece la problemática de la inversión extranjera. Presentada por los políticos como que “Toda inversión extranjera es buena porque genera desarrollo”. Sin embargo, vale la pena preguntarse ¿Dónde se invierte? ¿Para qué se invierte? ¿Qué efectos produce?


Las consecuencias de la inversión extranjera son lecciones que la historia latinoamericana debería asumir como lecciones. Sus efectos más evidentes son:

1.         Salida de capitales y ganancias

2.         Dependencia tecnológica

3.         Desequilibrios financieros

4.         Desequilibrios comerciales

5.         Industrialización incompleta

6.         Maquilización

7.         Bajos salarios

8.         Mercados internos reducidos


El problema no es simplemente que exista capital extranjero, sino cómo se inserta ese capital en la estructura productiva nacional. Y es que su fundamento básico sugiere que el beneficio de aquella sea disfrutado en los países centrales, dejando cada vez menos migajas en suelo nacional.

 

Voces críticas a la Teoría de la Dependencia

Pensadores de la talla de Juan José Sebreli han elevado su crítica a la Teoría de la Dependencia por considerarla un análisis erróneo de la realidad más bien local. Desde su mirada, son los factores internos los que llevan al subdesarrollo de los pueblos. Desde su perspectiva, las burguesías locales no serían meras víctimas pasivas de las relaciones internacionales, sino actores con intereses propios que participan activamente de ellas.

Las características de las sociedades latinoamericanas serían entonces más determinantes que la presión internacional. Así el caudillismo y el excesivo patrimonialismo terminarían condicionando la voluntad de las grandes mayorías. Se estarían generando entonces instituciones deficientes incapaces de construir resortes republicanos para evitar la excesiva concentración de estos caudillos. El mantenimiento de cierto status quo generaría dificultades para adoptar los valores asociados con la modernidad europea.


Desde esta perspectiva, América Latina no sería víctima de una estructura internacional de dominación, sino fundamentalmente responsable de su propio atraso. Sin embargo, consideramos aquí que este análisis debería ser complementario a los entramados del capitalismo internacional. Caso contrario no estaríamos viendo una relación entre lo que Immanuel Wallerstein llamó “sistema mundo” y las posibilidades de desarrollo local.

Visiones como esta podrían terminar ocultando o relativizando la posición estructural de América Latina dentro del mercado internacional. Más aún, tienden a atenuar las relaciones de poder existentes de sujeción. El riesgo de esta interpretación es que las relaciones de subordinación puedan aparecer como resultado de decisiones internas de las sociedades periféricas, atenuando así las relaciones de poder que estructuran el sistema internacional.

Explicaciones como las de Sebreli quedan cortas cuando pensamos en las intromisiones de los EEUU a Cuba, Guatemala, Nicaragua, Chile y las demás naciones que cayeron bajo las garras del Plan Cóndor. Y solo por nombrar casos latinoamericanos, porque también podríamos hablar del rol de Gran Bretaña en China, la India o África. Entre tantos otros casos en los que los países centrales avanzaron sobre los proyectos de desarrollo nacional.

 

Conclusiones

Después de este breve repaso por diferentes formas de abordar la Teoría de la Dependencia podemos arribar a ciertas conclusiones que pueden ser útiles para pensar el continente. Pensamos en el papel de los países desarrollados en el mercado mundial, el lugar de los países subdesarrollados (en especifico de Latinoamérica) y en la relación que se traza entre ellos.


En primer lugar, el papel del capitalismo internacional radicado en los países con mayores grados de desarrollo económico influye sobre las realidades de los países subdesarrollados. Mediante créditos, inversiones y determinaciones de la geopolítica ejercen una presión constante sobre los países subdesarrollados.

Por su parte, en la periferia se da un doble juego. Por un lado, es imposible no reconocer los agentes locales del capitalismo internacional. Banqueros, inversores, gestores y sectores de la burguesía local están ligados a ese capital foráneo beneficiándose de esa influencia. Es verdad que hay una cuota de responsabilidad de esos sectores específicos en el subdesarrollo propio de sus naciones. Una situación de la cual ellos se benefician por lo que no sienten los efectos nocivos.


Sin embargo, no podemos negar la intromisión del capital foráneo ante cualquier via de desarrollo de las fuerzas productivas de forma autónoma en la periferia. En este sentido, las condiciones del desarrollo de los países centrales esta atada al subdesarrollo de los países periféricos. Que la periferia se desarrolle iria en perjuicio del centro. En ese sentido los agentes locales son los encargados de salvaguardar los intereses foráneos.

Aquí aparece un doble problema para la clase obrera, la mayor perjudicada por este sistema mundo montado sobre sus cabezas. Son los trabajadores los que sufren los mayores perjuicios de la acción de la burguesía local con voluntad de desarrollo autónomo y de los agentes locales de los países extranjeros, así como también de la participación directa de las empresas multinacionales sin necesidad de intermediarios.


Si bien la acción de los agentes exógenos puede parecer más evidente. También es problemática, para la clase obrera, la acción de la burguesía nacional con voluntad de desarrollo autónomo. Esto se debe a que las condiciones de ese crecimiento se hacen sobre la base de salarios bajos y el encarecimiento de los bienes de consumo producto del proteccionismo necesario para el desarrollo de la industria local.


Sin ánimos de extenderme, quiero dejar claro este último punto. El desarrollo local necesita de dos condiciones elementales: salarios bajos y proteccionismo externo. El proteccionismo supone un necesario control sobre las importaciones para evitar la competencia en el mercado local. Por su parte, los bienes de consumo directo tienden a nivelarse a los precios internacionales que los obreros locales no pueden pagar por la acción a la baja del salario. Basta decir que esa condición en la merma de la paga al obrero es indispensable para el capitalista local porque no podría nunca competir en el mercado interno, y menos aun internacional, con salarios altos.


La búsqueda de alternativas no es sencilla. Queda en manos de la clase obrera volver a estructurar opciones políticas que lleven a una emancipación económica. Algo cada vez más complejo en un mundo de trabajadores de plataforma, informales y desempleados que se alejan cada día más de las estructuras organizativas construidas en el siglo XX (sindicatos, agrupaciones piqueteras o asociaciones obreras).

 

Pablo Javier Coronel

Bibliografía para la Teoría de la dependencia

Cardoso, Fernando Henrique y Faletto, Enzo. Dependencia y desarrollo en América Latina: ensayo de interpretación sociológica. Buenos Aires: Siglo XXI Editores, 2005.

 

García Lupo, Rogelio. Contra la ocupación extranjera. Mercenarios y monopolios en la Argentina. Buenos Aires: Sudestada, 1968.

 

Prebisch, Raúl. El desarrollo económico de la América Latina y algunos de sus principales problemas. Santiago de Chile: CEPAL, 1949.

 

Scalabrini Ortiz, Raúl. Política británica en el Río de la Plata. Buenos Aires: Plus Ultra, 1981.

 

Sebreli, Juan José. El asedio a la modernidad: crítica del relativismo cultural. Buenos Aires: Sudamericana, 1991.

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