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12 de Octubre entre razas y racismo

Este último 12 de Octubre ha despertado un renacer del debate sobre las nociones de raza y de racismo. El mundo se desplaza al resurgimiento de estas nociones como determinantes de las relaciones sociales entre grandes masas de población. Alentadas en cierta medida por sus líderes, las sociedades de los países centrales encuentran en la discriminación y en la segregación una forma de buscar solución a sus problemas. Estas ideas, necesitan volver a ser redefinidas y fundamentadas para terminar de una vez con la violencia que caracteriza el mundo actual. El choque cultural no debería despertar necesariamente muestras de racismo (en el sentido de discriminación por diferencias de piel, religión o cultura), sino que esa relación encubre las relaciones de dominación que hicieron posible que una elite se asentara en el poder y dictara el sistema productivo que habría de expandirse a lo largo del mundo y del tiempo. En este sentido, capitalismo y racismo van de la mano.

El reconocimiento histórico de este proceso es indispensable para poder desarmar las ataduras mentales de las clases sociales que no ostentan el poder. En primer lugar intentare desandar el concepto de “raza”. La historiadora Valeria Carbone propone la siguiente definición.


“Entendemos raza como una construcción histórica, producto de una estructura dada por relaciones socioeconómicas y de poder político, de dominación y explotación, establecidas en un momento histórico determinado. La noción de raza se encuentra intrínsecamente ligada a la noción de clase social, por lo que la idea de lucha de clase resulta esencial para entender la centralidad del racismo y del concepto de raza en el devenir histórico. Así, raza es una construcción convertida en consenso hegemónico basada en la idea de que negro es a que con algún rastro de ascendencia negra africana.”


Este “momento histórico determinado” que enuncia Carbone seria en el momento en el que el sistema esclavista se encontraba afianzado y en pleno funcionamiento. Para Barbara Fields, esto responde a que raza, más que una mera justificación para un naturalizado sistema de producción esclavista surgió como una invención, una ideología creada social e históricamente por un grupo particular que sustentaba el poder político y económico, y con ello, una visión de la realidad y de las relaciones sociales. Es decir que las categorías raciales fueron el sustento de la dominación social.


La pregunta que cabe hacerse es por qué esta ideología en la que una “raza” es superior a otra se impregna en las clases dominadas que forman parte de la misma categoría de “raza” que las clases dominantes. Fue el racismo lo que permitió una coalición de intereses entre la elite y los que están por debajo de este poder, contribuyendo a suprimir conflictos de clase y desalentar alianzas y acciones de resistencia interraciales. El racismo, como ideología de la diferencia de razas, resultó ser mecanismo más eficiente durante muchos años para mantener a las clases subalternas divididas. La historia del racismo resulto ser parte de una alianza de clase mediante el otorgamiento de ciertos beneficios (beneficios laborales, civiles, educativos, de acceso a la salud, medios de transporte, etc.) a los pertenecientes a una misma “raza” en detrimento de los desplazados según estos criterios. Es por ello que el racismo ha logrado permanecer, expandirse y enquistarse en la gran mayoría de las sociedades del mundo.


La acción perniciosa del racismo no solo divide a las clases subalternas en su aspecto social y económico, fragmentando la lucha de los de abajo (y hasta enfrentándolos entre sí); sino que también impide el intercambio cultural entre diferentes nacionalidades, costumbres, comidas y expresiones artísticas de todo tipo. El daño causado por el racismo, se expande no solo en el plano material, sino también ideológico y en el plano de las subjetividades.


Poder derribar estas barreras es necesario romper los prejuicios heredados y compartir con el “otro” espacios de socialización que hagan comprender la verdadera condición del género humano como tal, sin diferencias raciales y con una diversidad cultural positiva que logre estrechar lazos que enriquezcan las culturas intervinientes.


Pablo Javier Coronel

Bibliografía Utilizada:


-Valeria L. Carbone, “Racismo y raza: ¿el motor de la historia de Estados Unidos?”, en Pablo Pozzi y Fabio Nigra. Huellas imperiales. Estados Unidos de la crisis de acumulación a la globalización capitalista (1930-2000); Buenos Aires, Editorial Imago Mundi, 2003.


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Articulo publicado en la Revista Histórica Nº14: "Contra el Racismo" (Septiembre 2016) - ISSN: 2524-9959.


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