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Mussolini y un retrato de la Italia fascista

Nos referiremos a la Italia fascista en el período comprendido entre 1919 a 1940, en cuanto al plano político lo haremos solamente hasta 1925 donde Mussolini termina con el Estado formal de derecho y, en el plano económico hasta 1940 que marca el intervenir de Italia en la segunda guerra mundial.

Antonio Gramsci se refería al fascismo como un capitalismo de excepción que advenía en época de crisis con la finalidad de asegurar sus mecanismos de reproducción[1]. A comienzos de 1919 se crean en Italia dos partidos, el 17 de enero de 1919 el partido católico popular y el 23 de Marzo de 1919 el partido fascista. En su programa Benito Mussolini lo había definido como un partido para la acción…”Nuestra doctrina era la acción…”El fascismo nació de una necesidad de acción y era la acción”… y liberado de los escrúpulos tradicionales de la impronta liberal y racionalista de la época…“Los principios, como si los principios sirviesen para algo, esto es una siniestra comedia… Cuando os ponéis en marcha tenéis necesidad de saber dónde vais; nosotros esperamos saber hacia dónde nos conduce el camino...[2]”.


El fascismo italiano va a ser primordialmente un movimiento político totalitario de carácter nacionalista, expansionista y colonialista, que se caracteriza por ser antiliberal y antimarxista. Comienza en Italia durante lo que se da en llamar el “Bieño Rojo”, época de insurrecciones obreras que ponen en jaque al gobierno del primer ministro Giolitti; el 29 de agosto de 1920 la federación Italiana de Obreros Metalúrgicos da orden de ocupar las fábricas y se organizan los soviets[3]. Pero el congreso sindical es renuente a la lucha por el poder y la transición a un estado socialista y esto es aprovechado por el primer ministro italiano que logra el reconocimiento por parte de los empresarios de los obreros y a la vez la evacuación de las fábricas. Se frena de hecho por el momento la insurrección obrera y la Confederazione Generale del Laboro (CGL) pierde prestigio y afiliados a manos de Unión Italiana del Trabajo (UIT) que está a cargo de Rossini, que empieza un vertiginoso ascenso ya contando en 1921 con 200.000 afiliados, ya entrados en lo que se caracterizó como el bieño negro, años de represión fascista.


A comienzos de 1921 el parlamento italiano se hallaba conformado por 52 diputados fascistas, 200 diputados de izquierda y 170 diputados de centro. La consiguiente transformación social que provoca el advenimiento fascista y que se retroalimenta tomando cada vez mayor injerencia, se encuentra sin dudas en el apoyo social que recibe de las clases medias, las clases altas (Con la llegada de la crisis económica y política), la monarquía (Por incapacidad política y temor al bolchevismo) y las FF.AA que guardaban recelo del desafortunado final y, reparto de territorios luego de finalizada la primera guerra mundial que tan cara le fue a Italia en coste de vidas humanas.


El partido fascista comienza a conformarse con una población más nutrida de nacionalistas y sindicalistas, sus famosas camisas negras estaban integrados por ex combatientes y constituían una milicia que tenía organización militar. Al fracasar la huelga de 1922 con el consiguiente también fracaso en la toma de las fábricas dos acontecimientos importantes suceden; Las patronales se organizan creando la confederación general de la industria y la agricultura, que va a ser fuente permanente de financiación del fascismo, cuestión muy importante esta ya que más adelante se verá que el Instituto para la reconstrucción industrial formada por el fascismo no era otra cosa más que un elemento que garantizaba la estabilidad económica a la burguesía Italiana. Y por otra parte la CGL comienza a separarse de su antiguo aliado el partido socialista. Cuando el primer ministro Giolitti cae en 1921 y asume Facta, el grado de debilidad política de este último es evidente y con la huelga de 1922 se derrumba estrepitosamente. Por lo tanto el 24 de Octubre de 1922 Mussolini dirige un ultimátum al gobierno, este cede y, el 30 de Octubre de 1922 el fascismo toma el gobierno en Italia. En 1923 hay elecciones y el partido obtiene 406 bancas sobre 535, resultado posible solo por el hecho de la violencia sin parangón desatada por las camisas negras. Matteoti se opone y es salvajemente asesinado, este hecho hace que el gobierno de Mussolini tambalee y solamente la inoperancia y desunión de la oposición hacen que se mantenga en el poder.


Pasado este sobresalto y ya en 1925 Mussolini es dueño absoluto del poder, con la intención de formar en sus palabras lo que sería el Estado perfecto del siglo XX de base sindical corporativa. Por ese entonces ya se había eliminado al parlamento y creado el partido único, se había acabado el formalismo democrático. Surge en Italia la idea de impregnar a la sociedad de fascismo, a la vez que se empieza a tratar de crear la ley motive de superar los antagonismos de clase mediante una comunidad del Pueblo. Ya en el año 1929 se da el concordato Vaticano con lo cual se cede un predio de 0,44ha para la instauración del estado Vaticano, quien quiera saber el origen del micro Estado Vaticano, este es el año en cuestión!


Desde el punto de vista económico y aunque parezca extraño, el fascismo italiano nunca tuvo el control de las grandes corporaciones, Pirelli, Banco de Italia, Fiat, siguieron manteniendo sus posiciones de privilegio e inclusive durante la guerra sus posiciones monopólicas no fueron afectadas. Mussolini siempre admiro el intervencionismo norteamericano, sobre todo en la época de Roosevelt, más concretamente el creía en los postulados de Alfredo Rocco, nacionalista reaccionario artífice del corporativismo fascista. Lo que no era más que el control de los sindicatos, corporaciones auto controladas que en realidad se trataba de la sustitución de los representantes sindicales y empresariales en un mismo organismo con control de Estado, pero en realidad lo que se perseguía era eliminar a los sindicatos como agentes de negociación. Más de lo que se cree habitualmente esto estaba mucho más cerca de los gremios al estilo medieval que del nuevo estado fascista que creía estar formando Mussolini. Era una especie de Neo-Mercantilismo, una mezcla de Colbert y Saint–Simón[4]. Sin embargo este sueño neo mercantilista nunca llegó a concretarse en gran parte debido a las injerencias en los asuntos de justicia de los grandes empresarios y, en parte a que la depresión económica también fue un obstáculo para las reformas jurídicas. O sea que el nuevo estado corporativista en realidad se trató de un control extremo del trabajo y el no control del capital, si bien era cierto que este estaba en contra de la propiedad al estilo liberal, expresado esto en boca del filósofo político UgoSpirito que propugnaba que la corporación fascista expresaba el sentimiento religioso, moral, político total de la revolución fascista.


Los embates de la depresión mundial estuvieron canalizados por el Estado Fascista con la creación de consorcios, en estos los grandes empresarios fijaban los precios de manufacturas importantes como el acero en un mercado especialmente débil, obteniendo así una posición monopólica. Ya en 1932 el estado consideró a estos consorcios obligatorios y promulgó una ley en dicho sentido.


Asimismo se libraron en Italia 2 batallas económicas de importancia o por lo menos así lo caracterizó el gobierno de Mussolini en aquella época. La primera de ellas fue la batalla del trigo que empezó en 1925 y 8 años más tarde se consideró exitosa. Si bien es cierto que se incrementó la cantidad de trigo producido en Italia y con ello se ahorró mucho dinero en importaciones, a la vez el aumento de esta siembra se logró mediante el uso de tierras marginales y, sobre todo con el cambio de cultivos que ya de por si eran exitosos, entonces la conclusión final con el tiempo fue que la batalla del trigo fue anti-económica, así que el ahorro en importaciones se consiguió a cambio de una merma en las exportaciones, con lo que la balanza comercial no sufrió significativas modificaciones. Con todo la batalla del trigo reforzó en Italia un sistema de agricultura extensiva en el Sur que no hacía más que profundizar las diferencias económicas con el norte.


La otra “batalla” desde la economía que se libro fue la batalla de la lira, mediante la cual se pretendía revaluar la moneda Italiana hasta llegar a un valor del 90 % de la libra esterlina. Los motivos para esta batalla eran de índole más político que económico, se pretendía crear la idea que Italia poseía una moneda estable y fuerte y, que sobre todo el fascismo podía lograr dicho propósito. El resultado nuevamente no fue bueno ya que industrias como la algodonera quedaron al borde del abismo, por quedar desfavorecidas las exportaciones y a su vez esto provocó que dicha industria bajara los salarios entre un 10 y un 20 % por los ajustes en el desfasaje de exportaciones (baja de costos) como así también por la reducción de la jornada de trabajo de 6 días a 4. Otra reforma importante fue la recuperación de la tierra, mediante la desecación de pantanos, de marismas, la irrigación y la repoblación forestal. Se desecaron pantanos muy importantes como el Pontino cerca de Roma y un modo operandi común era que una vez recuperada la tierra se traía población en migraciones forzadas desde otras tierras que se consideraban improductivas o en las cuales existía desocupación, otra vez los resultados fueron poco satisfactorios, entre los años 1928 y 1938 solo se recuperaron de 76000 a 80000 hectáreas.[5]


Los esfuerzos fascistas por intervenir en la economía nacional y en apariencia combatir la crisis económica mundial tuvieron su punto culmine con el IRI (Instituto para la reconstrucción industrial) organismo que fue creado en 1933 para dar sanción legal a la acción del Estado, como complemento de la política de la compra de acciones del Banco de Roma, la Banca Comercial y el Crédito Italiano. Esto en realidad fue una ayuda a empresas ampliamente afectadas por la crisis, así que el IRI tuvo que llevar a cabo modificaciones en algunos casos estructurales en estas empresas con el fin de que si quebraran al menos pudiese recuperar algo de lo que había invertido. Si bien fue creado para la intervención de organismos financieros, el IRI pronto se vio involucrado en la organización industrial. Podríamos decir que el IRI apoyó las políticas que las empresas querían para volver a tener ganancias con el margen que se encontraban antes de la crisis mundial, no existió de ninguna manera la sustitución de la acción privada por la acción pública. Algunos fascistas como por ejemplo Pascuale Saraceno mantenía que el IRI produjo pequeños pero significativos cambios empleando fondos públicos con propósitos inversores. No obstante el IRI se condujo como un instrumento de la administración pública hasta 1930, con el fin (En la propaganda) de estimular la organización y racionalización de las industrias, proporcionando así y todo un control mayor sobre las industrias que el que tuvo cualquier gobierno italiano, ya en 1940 el gobierno controlaba corporaciones mercantiles que proporcionaban el 18% del PBI italiano.


Como conclusión final sobre las políticas económicas llevadas a cabo por el fascismo en Italia podemos decir que no se logró la autarquía que se pretendía, el IRI no fue más que un parche para que las grandes empresas siguieran con su política autista de depredación y las batallas tanto del trigo como de la Lira solamente trajeron problemas a la balanza comercial.


En el plano político la conclusión es si se quiere más sencilla, el fascismo fue derrotado por los aliados en la segunda guerra mundial, dejando mas de un millón de muertos en Italia, el país intervenido por las potencias y su grado de independencia económica y política significativamente disminuido.


Lisandro Rappetti.




Citas:


[1]Gramsci Antonio: Cuadernos de la cárcel. Ed. Varias.


[2]Dolleans: “La marcha hacia el fascismo”, y “El Código del Trabajo y el Corporativismo italiano”, en Historia del Movimiento Obrero, T. III, Eudeba.


[3] Soviets: Utilizo esta palabra en cuanto a la validez de su etimología, dado que soviet en ruso significa asamblea. No estoy queriendo decir de manera alguna que las asambleas italianas eran significativamente iguales a las soviéticas.


[4]Tannenbaum, Edward, R: La experiencia fascista; Sociedad y cultura en Italia (1922- 1945). Ed. Alianza Universidad. 1975.



[5]Tannenbaum, Edward. R: La experiencia fascista; Sociedad y cultura en Italia (1922- 1945). Ed. Alianza Universidad. 1975.


Bibliografía Utilizada:


-Dolleans: “La marcha hacia el fascismo”, y “El Código del Trabajo y el Corporativismo italiano”, en Historia del Movimiento Obrero, T. III, Eudeba.

-Gramsci, Antonio: Cuadernos de la cárcel. Ed. Varias.

-Marx, Carl: El capital. Ed. Varias.

-Tannenbaum, Edward, R: La experiencia fascista; Sociedad y cultura en Italia (1922- 1945). Ed. Alianza Universidad. 1975.


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