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De Oliver Cromwell al origen de la Revolución Industrial Inglesa | Huellas de la Historia

Actualizado: hace 1 día

La Revolución Industrial no surgió de la nada. Su origen está profundamente ligado a la revolución inglesa del siglo XVII y, en particular, a la figura de Oliver Cromwell. Entre 1649 y 1848, Inglaterra experimentó una transformación política, social y económica que permitió el surgimiento del capitalismo moderno. La caída de la monarquía absoluta, el fortalecimiento del Parlamento y la expansión del comercio crearon las condiciones necesarias para el desarrollo industrial que cambiaría el mundo. Aunque la relación entre Oliver Cromwell y la revolución industrial no es directa, la ruptura que produjo y los cambios introducidos generaron lo que vendría un siglo después.


Oliver Cromwell y el origen de la revolucion industrial en Inglaterra

¿Quién fue Oliver Cromwell y por qué es clave en la Revolución Industrial?

Entre la ejecución de Carlos I en 1649 y las agitaciones revolucionarias de 1848, Inglaterra atravesó un proceso de transformación social profundo que va más allá de los conflictos políticos y religiosos. La revolución de Oliver Cromwell, la Restauración y la Revolución Gloriosa marcaron el tránsito de una monarquía con tensiones feudales a un Estado parlamentario capaz de sostener el comercio, el crédito y la expansión colonial.


Sin embargo, como recuerdan los historiadores del marxismo británico, estos cambios no pueden entenderse únicamente como hechos institucionales: para Christopher Hill, expresaron la lucha entre distintos proyectos de sociedad Eric Hobsbawm enfatiza que sentaron las bases para el capitalismo moderno y E. P. Thompson subraya que también transformaron la vida cotidiana de campesinos, artesanos y trabajadores urbanos, creando nuevas identidades sociales y políticas.


Este largo período puede verse, entonces, como una transición sostenida en la que se reconfiguraron la propiedad de la tierra, las relaciones laborales, la estructura de las ciudades y la jerarquía social. La historia inglesa de 1649 a 1848 muestra cómo la burguesía, a través de reformas, leyes y la consolidación del Parlamento, fue consolidando su influencia económica y política, preparando el terreno para el desarrollo capitalista.


Más allá de reyes, parlamentos o constituciones, esta etapa revela cómo los procesos históricos se construyen lentamente, a partir de la interacción entre diferentes grupos sociales, sus intereses económicos y su capacidad de transformar las instituciones y la vida cotidiana.



Conflictos políticos y religiosos en la Inglaterra del siglo XVII

El inicio del siglo XVII estuvo marcado por tensiones políticas y religiosas. En 1603 llegó al trono Jacobo I, de la dinastía de los Estuardo, quien sostenía ideas cercanas al absolutismo monárquico y mostraba cierta tolerancia hacia el catolicismo.


Este posicionamiento generó conflictos en una sociedad que, desde el siglo XVI, había experimentado profundas transformaciones religiosas. Tras la ruptura con Roma durante el reinado de Enrique VIII, la Iglesia inglesa había pasado a ser anglicana y protestante. En este contexto, las distintas corrientes religiosas también reflejaban alineamientos sociales y políticos.


enrique VIII

En muchos casos, los sectores urbanos y comerciales, los grupos burgueses en ascenso, tendían a identificarse con corrientes protestantes más radicales, como el calvinismo, que defendían valores compatibles con el desarrollo del comercio y la actividad económica.


Las tensiones se agravaron con el reinado de Carlos I, sucesor de Jacobo I. En 1640, presionado por los gastos de las guerras contra Irlanda y Escocia, el rey convocó al Parlamento para aprobar nuevos impuestos y financiar un ejército real. Sin embargo, el Parlamento se negó, lo que provocó una grave crisis política.

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Guerra civil y la república de Cromwell

El conflicto entre el rey y el Parlamento desembocó en una guerra civil. El Parlamento estaba compuesto por dos cámaras:

  • la Cámara de los Lores, integrada por la alta nobleza;

  • la Cámara de los Comunes, donde predominaban la baja nobleza y sectores acomodados de la burguesía.


Estos últimos contaban además con el apoyo de sectores urbanos como mercaderes, artesanos y pequeños comerciantes.


El líder militar del bando parlamentario fue Oliver Cromwell, quien organizó un ejército disciplinado y logró derrotar a las fuerzas realistas. El conflicto culminó en un hecho sin precedentes: en 1649 Carlos I fue ejecutado, y se proclamó la República, conocida como Commonwealth.



Las reformas de Oliver Cromwell y el impulso al comercio

Durante el gobierno de Cromwell se impulsaron diversas reformas favorables al comercio inglés. Una de las más conocidas fueron las Actas de Navegación, que establecían que el comercio con Inglaterra debía realizarse en barcos ingleses. Esta política buscaba proteger la producción y el comercio nacional frente a la competencia extranjera.

Retrato de Oliver Cromwell y el origen de la revolución inglesa e industrial bandera inglesa

Esta medida golpeó duramente a la marina mercante holandesa, principal competidora en el comercio europeo, y contribuyó a consolidar la flota y el comercio británicos. Al mismo tiempo, el gobierno de Cromwell promovió una política exterior agresiva, con guerras contra Holanda y España que buscaban ampliar el acceso a mercados y rutas comerciales.


La muerte de Cromwell

Sin embargo, tras la muerte de Cromwell el experimento republicano terminó debilitándose. En 1660 se restauró la monarquía con los Estuardo. Pero aunque el régimen republicano no logró consolidarse a largo plazo, dejó una herencia clave: demostró que la autoridad del rey podía ser cuestionada y que el poder político podía reorganizarse en torno a nuevas fuerzas sociales, particularmente los sectores comerciales y propietarios.



La Revolución Gloriosa de 1688 y la monarquía parlamentaria

La restauración monárquica no significó un retorno completo al absolutismo. Durante los reinados de Carlos II y Jacobo II, el Parlamento fue adquiriendo cada vez mayor influencia política.


En este período también surgieron dos corrientes políticas que marcarían la vida política inglesa:

  • los whigs, de orientación más liberal y cercanos a los intereses de la burguesía;

  • los tories, más conservadores y vinculados a la aristocracia tradicional.


El conflicto definitivo estalló en 1688 con la llamada Revolución Gloriosa. Mediante un rápido golpe político, Jacobo II fue desplazado del trono y reemplazado por Guillermo de Orange y su esposa María.


guillermo de orange gloriosa revolución 1688
Gloriosa Revolución 1688

El nuevo régimen consolidó una monarquía constitucional, en la que el poder del rey quedaba limitado por el Parlamento. La Declaración de Derechos estableció principios fundamentales, entre ellos:

  • el rey no podía crear impuestos ni leyes sin aprobación parlamentaria;

  • no podía mantener un ejército permanente en tiempos de paz sin autorización;

  • las elecciones parlamentarias debían ser libres;

  • el Parlamento debía reunirse con regularidad.


A esto se sumaron leyes de tolerancia religiosa y, en 1695, la ampliación de la libertad de prensa. También se crearon instituciones claves para el desarrollo económico, como el Banco de Inglaterra (1694) y organismos destinados a promover el comercio.



El nacimiento del capitalismo moderno en Inglaterra

Recapitulando un poco, este fue un periodo de transformaciones políticas desde siglo XVII y que estuvieron profundamente vinculadas con cambios económicos y sociales.


En particular, el ascenso de la burguesía fue determinante. Este grupo social comenzó a disputar el predominio de la aristocracia feudal y a impulsar un modelo económico basado en la ganancia capitalista, en lugar de la renta feudal tradicional.


Tres procesos fueron fundamentales en este cambio:


  1. La transformación de la agricultura (Enclosures Acts)

  2. La expansión del comercio colonial

  3. El crecimiento de las actividades urbanas (fábricas)


Aspectos que fueron la base fundamental para el desarrollo industrial de los siglos posteriores.


Consolidación del sistema tras la Revolución Gloriosa (1688-1714)

El primer gran cambio fue la estabilización del nuevo régimen surgido de la Gloriosa Revolución de 1688. Con la aprobación del Bill of Rights, el poder del rey quedó legalmente limitado y el Parlamento pasó a controlar los impuestos, el ejército y la legislación. Esto cambió la lógica del Estado: el gobierno necesitaba negociar constantemente con los representantes de las élites terratenientes y comerciales.


En términos económicos, este nuevo sistema generó mayor previsibilidad institucional. El Parlamento garantizaba el pago de la deuda pública, lo que permitió al Estado financiar guerras y comercio mediante crédito. Durante estas décadas también se consolidaron instituciones financieras como el Banco de Inglaterra y un sistema fiscal más eficiente.


guillermo de orange gloriosa revolución 1688

El surgimiento del gobierno parlamentario (siglo XVIII)

La Revolución Gloriosa transformó definitivamente la estructura del poder político inglés. Con la llegada al trono de Guillermo III y María II, el sistema político se reorganizó en torno a una monarquía limitada por el Parlamento. La Declaración de Derechos de 1689 estableció principios fundamentales que restringían el poder real: el rey no podía suspender leyes, imponer impuestos ni mantener un ejército permanente sin la aprobación parlamentaria. Este nuevo equilibrio institucional generó una mayor estabilidad política, algo poco común en la Europa de la época.


A partir de entonces, el Parlamento pasó a desempeñar un papel central en la administración del Estado y en la definición de la política económica. Esta estabilidad permitió el desarrollo de instituciones financieras modernas, como el Banco de Inglaterra, la consolidación de la deuda pública y la expansión del crédito. En otras palabras, el nuevo sistema político ofrecía seguridad jurídica y estabilidad institucional, condiciones fundamentales para el crecimiento del comercio, la inversión y la expansión económica británica durante el siglo XVIII.


Durante el siglo XVIII el sistema político evolucionó hacia una forma temprana de gobierno parlamentario. Aunque el rey seguía siendo formalmente poderoso, en la práctica comenzó a gobernar a través de ministros responsables ante el Parlamento. En este contexto emergió la figura del primer ministro, consolidada durante el largo gobierno de Robert Walpole entre 1721 y 1742.


El Parlamento estaba dominado por la aristocracia terrateniente, pero cada vez más vinculado con los intereses del comercio y las finanzas. La política exterior y colonial —guerras contra Francia, expansión del imperio y control de rutas comerciales— respondía en gran medida a esos intereses económicos.



Crisis, revoluciones y reformas (1789–1848)

Impacto político de la Revolución Francesa (1789-1815)

La Revolución Francesa de 1789 generó un enorme impacto en la política británica. Las élites gobernantes temían que las ideas revolucionarias se extendieran a Inglaterra, por lo que el Estado reaccionó con una combinación de reformas limitadas y represión política.


Durante este período se restringieron algunas libertades políticas, se vigilaron los movimientos reformistas y se fortaleció el aparato estatal. Sin embargo, la presión social continuó creciendo, especialmente porque la expansión industrial y urbana estaba creando nuevos sectores sociales que no tenían representación política.



Reformas políticas y ampliación del sistema representativo (1820-1840)

A comienzos del siglo XIX el sistema político británico comenzó a reformarse para adaptarse a los cambios sociales provocados por el crecimiento urbano y económico. El momento decisivo fue la aprobación del Reform Act de 1832.


Esta ley no estableció una democracia plena, pero sí produjo cambios importantes:

  • Eliminó muchos distritos electorales corruptos o con muy pocos votantes

  • Otorgó representación parlamentaria a nuevas ciudades industriales

  • Amplió el derecho al voto a sectores más amplios de la burguesía


El efecto político fue significativo: el Parlamento empezó a reflejar mejor el peso de las ciudades comerciales e industriales, desplazando parcialmente el dominio exclusivo de la aristocracia rural.



El cartismo y las demandas democráticas

A pesar de la reforma de 1832, la mayoría de la población seguía sin derechos políticos. Esto dio lugar a nuevos movimientos sociales, especialmente el cartismo, que reclamaba sufragio universal masculino, voto secreto y salarios para los diputados.


Aunque estas demandas no se concretaron inmediatamente, mostraban que el sistema político británico estaba entrando en una nueva etapa marcada por la presión de las clases populares urbanas.


En 1848, mientras Europa se sacudía con la ola revolucionaria conocida como las "Revoluciones de 1848", Gran Bretaña evitó una revolución generalizada. Esto se debió en gran medida a que su sistema político había sido capaz de absorber parte de las tensiones sociales mediante reformas graduales, algo que muchos regímenes continentales no habían logrado.



Conclusión: de Cromwell a la Revolución Industrial

Como venimos contando en esta serie, la revolución industrial y el avance del capitalismo fue parte de un proceso más amplio en el que una clase social: la burguesía, fue ganando cada vez más peso ante la nobleza británica. El punto de inflexión que marcó la revolución de Cromwell y su república, sentó para la nobleza la amenaza de que para una convivencia de clases era indispensable aceptar el poder de la burguesía.




Bibliografía de referencia

  • HILL, Christopher, El mundo trastornado: el ideario popular extremista en la Revolución inglesa del siglo XVII, Madrid, Siglo XXI Editores.


  • HOBSBAWM, Eric, La era de la revolución: 1789-1848, Barcelona, Crítica.


  • THOMPSON, E. P., La formación de la clase obrera en Inglaterra, Barcelona, Crítica.



Preguntas frecuentes sobre Oliver Cromwell y la Revolución Industrial

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