Cleopatra VII y las imágenes que Occidente construyó sobre Egipto | Columnas de Egipto | Huellas de la Historia
- David Basano
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Cleopatra VII Filopátor (69 a. C. – 30 a. C.) fue la última gobernante de la dinastía ptolemaica y la última faraona activa del Antiguo Egipto. Su rostro ha pasado a ser parte de la cultura pop de Occidente de una forma deformada.

Hay pocas figuras de la antigüedad tan reconocibles como Cleopatra VII Filópator. Su nombre evoca de inmediato una imagen precisa: una mujer de exótica belleza, piel cobriza, ojos delineados en negro, tendida sobre un diván mientras seduce a generales romanos. Es, sin dudas, uno de los íconos culturales más persistentes de la historia occidental. Sin embargo, esta imagen tiene más de fantasía imperial que de rigor histórico. La Cleopatra que el cine de Hollywood inmortalizó, la que los jabones de tocador de los siglos XIX y XX usaron para vender lujo y “civilización”, la que Shakespeare retrató como una hechicera caprichosa, es una construcción. Una construcción hecha, en gran parte, por Occidente y para Occidente.
Las preguntas que merecen hacerse son: ¿qué sabemos realmente de Cleopatra VII? ¿Qué dice la egiptología y la historiografía contemporánea sobre esta mujer que gobernó el Egipto ptolemaico entre el 51 y el 30 a.C.? Y, sobre todo, ¿qué nos dice la distancia entre la imagen construida y la imagen documentada sobre las tensiones entre Oriente y Occidente que aún hoy siguen vigentes? Desde Columnas de Egipto abordaremos estos interrogantes para brindar una “imagen” desoccidentalizada de dicha gobernante.
El Oriente como espectáculo: la Cleopatra VII de Occidente
La imagen más difundida de Cleopatra en occidente es, sin lugar a duda, la que el cine de Hollywood consolidó en el siglo XX. En 1963, Joseph L. Mankiewicz dirigió Cleopatra, una producción protagonizada por Elizabeth Taylor que se convertiría en la película más cara de su época. Taylor (blanca, de ojos violetas, perfecta según los cánones de belleza anglosajones) encarnó a una reina egipcia ante 44 millones de espectadores. El mensaje era claro, aunque nunca explícito: Cleopatra era hermosa porque se parecía a nosotros. O, más precisamente, porque se parecía a lo que Occidente consideraba deseable.

Esta operación tiene raíces profundas. El orientalismo, concepto sistematizado por Edward Said en su obra homónima de 1978, describe el proceso por el cual Occidente construyó una representación del "Oriente" como un espacio de exotismo, sensualidad, peligro y decadencia, siempre en contraste con la racionalidad y el orden europeo. Cleopatra fue, en este esquema, la sinécdoque perfecta: una mujer oriental que usa su cuerpo y su seducción como armas, incapaz de ejercer el poder político sin el auxilio de hombres romanos.
Esta lógica no comenzó con el cine. Ya en el siglo XIX, la publicidad y la ilustración gráfica habían hecho de Cleopatra un símbolo de lujo exótico y peligrosa femineidad. Marcas de jabones como Pears Soap o Palmolive (célebres por sus campañas que asociaban la blancura de la piel con la civilización) utilizaron imágenes orientalizantes para evocar misterio y distinción. En un sentido más amplio, revistas ilustradas europeas y norteamericanas representaban a Cleopatra entre velos y óleos, rodeada de esclavas negras, en una puesta en escena que decía más sobre los fantasmas coloniales de sus autores que sobre el Egipto ptolemaico.

En el teatro, Shakespeare había sentado las bases con su Antonio y Cleopatra (c. 1606), donde la reina era caracterizada con ambigüedad: "infinitely various", dice Enobarbo, un ser que "hace vulgares las cosas que más lo son". Fascinante, sí, pero también volátil, impredecible, incapaz de la constancia romana. El contraste es el corazón de la obra: Roma representa el orden, la ley, la virilidad; Egipto, el caos, la seducción, lo femenino incontrolable.
Lo que dicen los papiros y las monedas
Frente a esta construcción cultural de Occidente, la evidencia histórica resulta radicalmente diferente. Cleopatra VII no era una odalisca: era una estadista formada en la tradición intelectual del Mediterráneo helenístico. Según el historiador griego Plutarco (que escribe casi un siglo después de su muerte, pero con acceso a fuentes más cercanas), Cleopatra dominaba al menos nueve idiomas, entre ellos el egipcio antiguo, el arameo, el etíope, el hebreo y el parto. Esto la distinguía de todos sus predecesores ptolemaicos, que gobernaron Egipto durante casi tres siglos sin tomarse el trabajo de aprender la lengua de sus súbditos. La numismática (el estudio de monedas) ha aportado datos aún más reveladores sobre su apariencia física. Las monedas acuñadas durante su reinado, únicas representaciones contemporáneas a ella muestran una mujer de rasgos marcados: nariz prominente, mentón fuerte, frente alta. Nada que se asemeje a la Venus cinematográfica. La historiadora Stacy Schiff, en su exhaustiva biografía Cleopatra: A Life (2010), sostiene que la famosa seducción de Cleopatra operaba principalmente a través de su inteligencia, su voz y su capacidad para adaptarse a cada interlocutor, no a través de una belleza excepcional según cánones convencionales.

El propio Plutarco, a menudo citado para sostener la imagen del irresistible atractivo físico, escribe que "su belleza no era en sí misma incomparable", sino que era su conversación y su carácter lo que resultaba irresistible. Esta matización suele perderse en la cadena de reinterpretaciones.
Tampoco era, estrictamente, "egipcia" en sentido étnico, como el imaginario popular tiende a representarla. La dinastía ptolemaica era de origen macedonio griego, fundada por Ptolomeo I Sóter, uno de los generales de Alejandro Magno. Sin embargo, Cleopatra fue la primera de su linaje en adoptar activamente la cultura y religión egipcias: se vistió como Isis, fue adorada como diosa, y su identificación con la divinidad fue una estrategia política deliberada. Era, en ese sentido, más egipcia por elección que por herencia, lo que resulta más interesante que cualquier debate sobre su tono de piel.
La política de la seducción: poder real en un mundo de hombres
Uno de los malentendidos más persistentes sobre Cleopatra es que su relación con Julio César, y luego con Marco Antonio, fue una estrategia de seducción romántica. La historiografía contemporánea invierte esta lectura: fue una estrategia de supervivencia política de altísima complejidad. Cuando Cleopatra se presentó ante César en el 48 a.C. Egipto estaba al borde de una guerra civil entre ella y su hermano Ptolomeo XIII, y Roma era la única potencia capaz de inclinar la balanza.
Su alianza con César, y más tarde con Antonio, no fue la historia de una mujer que usa el cuerpo para obtener lo que quiere. Fue la política exterior de una reina que gobernaba sola un reino enormemente rico, pero militarmente vulnerable, rodeada de potencias expansionistas. Cleopatra gobernó efectivamente durante veinte años en un mundo donde ninguna mujer debía gobernar sola. Eso, en sí mismo, es un hecho extraordinario que la mirada occidental tendió a opacar detrás del velo de la seducción.
La propaganda octaviana que Augusto desplegó para justificar su guerra contra Antonio y Cleopatra fue la primera y quizás más eficaz campaña de imagen negativa de la historia. Octavio necesitaba presentar a Antonio no como un rival romano en una guerra civil, sino como un hombre caído bajo el hechizo de una reina oriental. La "puta de reinas" que llama Propercio en sus elegías, la "reina meretriz" de Horacio, son ecos de esa propaganda que la posteridad tomó como descripción histórica.

¿Qué tiene de vivo este debate?
En 2023, Netflix estrenó la serie documental Queen Cleopatra, que presentó a la reina interpretada por una actriz afrodescendiente, Adele James. La reacción fue inmediata y encendida: historiadores, comentaristas y el gobierno de Egipto protestaron airadamente. El debate sobre el origen étnico de Cleopatra, que la evidencia histórica deja genuinamente abierto, se volvió un campo de batalla cultural en el que se disputaban identidades nacionales, narrativas históricas y representaciones mediáticas.
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La paradoja es notable. Durante décadas, Hollywood presentó sin mayor cuestionamiento a Cleopatra con rasgos europeos. Sólo cuando se propuso una representación diferente el debate explotó. Lo que la controversia reveló no fue tanto la verdad histórica sobre Cleopatra, que permanece parcialmente opaca, sino la profundidad de las inversiones identitarias que Occidente tiene puestas en ella.
Cleopatra es, en definitiva, un espejo. Lo que vemos en ella dice más sobre quiénes somos y qué queremos ver que sobre la mujer que gobernó el Nilo hace dos mil años. La egiptología puede ofrecernos datos más precisos (monedas, papiros, inscripciones, fuentes clásicas con lectura crítica), pero la imagen sigue siendo, en gran medida, nuestra proyección. Y entender eso es, quizás, el primer paso para empezar a ver a Cleopatra VII con algo más parecido a la verdad.
Referencias bibliográficas y fuentes
Fuentes antiguas
HORACIO (Quintus Horatius Flaccus), Odas, I, 37 ("Nunc est bibendum"). Trad. de José Luis Moralejo Álvarez. Madrid, Gredos, 2007.
PLUTARCO, Vidas paralelas. "Antonio" [Vita Antonii, c. 110 d.C.]. Trad. de Emilio Crespo Güemes. Madrid, Gredos, 2007, vol. VIII.
PROPERCIO (Sextus Propertius), Elegías, III, 11. Trad. de Antonio Tovar y María T. Belfiore Mártire. Madrid, C.S.I.C., 1963.
Estudios modernos y contemporáneos sobre Cleopatra VII y Occidente
FLETCHER, Joann, Cleopatra the Great: The Woman Behind the Legend. Nueva York, Harper, 2008, 408 p.
GRANT, Michael, Cleopatra. Londres, Weidenfeld and Nicolson, 1972, 223 p.
MCCLINTOCK, Anne, Imperial Leather: Race, Gender and Sexuality in the Colonial Contest. Nueva York, Routledge, 1995, 440 p.
ROLLER, Duane W., Cleopatra: A Biography. Oxford, Oxford University Press, 2010, 258 p.
SAID, Edward W., Orientalism. Nueva York, Pantheon Books, 1978, 368 p. [Trad. castellana: Orientalismo. Trad. de María Luisa Fuentes. Madrid, Debate, 2002, 432 p.]
SCHIFF, Stacy, Cleopatra: A Life. Nueva York, Little, Brown and Company, 2010, 368 p.
SHAKESPEARE, William, Antony and Cleopatra [c. 1606]. Trad. castellana de Luis Astrana Marín: Antonio y Cleopatra. Madrid, Aguilar, 1961.
WALKER, Susan y HIGGS, Peter (eds.), Cleopatra of Egypt: From History to Myth. Londres, British Museum Press, 2001, 320 p.
Películas y producciones audiovisuales
DEMILLE, Cecil B. (dir.), Cleopatra. Intérpretes principales: Claudette Colbert, Warren William, Henry Wilcoxon. Estados Unidos, Paramount Pictures, 1934, 101 min.
EDWARDS, J. Gordon (dir.), Cleopatra. Intérprete principal: Theda Bara. Estados Unidos, Fox Film Corporation, 1917, c. 125 min.
GHARAVI, Tina (dir.), Queen Cleopatra. Serie documental, 4 episodios. Intérprete principal: Adele James. Producción: Nutopia para Netflix. Estados Unidos, Netflix, 2023, c. 200 min.
MANKIEWICZ, Joseph L. (dir.), Cleopatra. Intérpretes principales: Elizabeth Taylor, Richard Burton, Rex Harrison. Estados Unidos, 20th Century Fox, 1963, 248 min.
Publicidades y materiales gráficos
THE PALMOLIVE COMPANY. (1917). Advertisement for Palmolive Soap: "Cleopatra's Vision" [Impresión comercial]. The Metropolitan Museum of Art, Nueva York. Recuperado de https://www.metmuseum.org/art/collection/search/818233
FAQ SEO: Cleopatra VII, historia vs mito
¿Quién fue Cleopatra VII realmente?
Cleopatra VII fue la última reina del Egipto ptolemaico (51–30 a.C.), perteneciente a una dinastía de origen griego. Fue una gobernante altamente educada, políglota y con gran capacidad política, muy distinta a la imagen simplificada difundida por la cultura popular.
¿Era Cleopatra egipcia o griega?
Cleopatra pertenecía a la dinastía ptolemaica, fundada por Ptolomeo I Sóter, de origen macedonio griego. Sin embargo, fue la primera de su linaje en adoptar activamente la cultura egipcia, lo que la convierte en una figura híbrida desde el punto de vista cultural.
¿Cleopatra era realmente tan bella como la muestran?
No hay evidencia histórica que confirme una belleza excepcional. Según Plutarco, su atractivo residía en su inteligencia, su voz y su personalidad. Las monedas de la época muestran rasgos fuertes y poco idealizados.
¿Qué papel jugó la seducción en su poder?
La idea de Cleopatra como seductora es en gran parte un mito. Sus relaciones con Julio César y Marco Antonio fueron alianzas políticas estratégicas en un contexto de alta inestabilidad geopolítica.
¿Por qué Occidente construyó una imagen distorsionada de Cleopatra?
La imagen de Cleopatra fue moldeada por el orientalismo, que representaba a Oriente como exótico, sensual y decadente. Esta visión fue reforzada por la literatura, el arte y el cine occidental.
¿Cómo influyó la propaganda romana en su imagen?
Octavio Augusto impulsó una campaña para presentar a Cleopatra como una amenaza extranjera y seductora, con el objetivo de legitimar su guerra contra Marco Antonio.
¿Qué dicen las fuentes históricas sobre Cleopatra?
Las principales fuentes incluyen a Plutarco, monedas acuñadas durante su reinado y estudios modernos de historiadores como Joann Fletcher y Stacy Schiff.
¿Por qué sigue siendo relevante Cleopatra hoy?
Cleopatra sigue siendo una figura clave para analizar cómo se construyen las imágenes históricas, especialmente en relación con género, poder y tensiones culturales entre Oriente y Occidente.
¿Qué polémicas recientes existen sobre Cleopatra?
La serie Queen Cleopatra generó debate al presentar a la reina con una actriz afrodescendiente, reavivando discusiones sobre identidad, representación y apropiación histórica.
FICHA TECNICA
Título:
Cleopatra VII y las imágenes que Occidente construyó sobre Egipto | Columnas de Egipto | Huellas de la Historia
Autor:
David Basano
Tema principal:
La construcción de la imagen de Cleopatra VII en Occidente y su contraste con la evidencia histórica
Período analizado:
51 a.C. – 30 a.C. (reinado de Cleopatra) + reinterpretaciones desde la Antigüedad hasta el siglo XXI
Palabras clave:
Cleopatra VII, historia real Cleopatra, mito de Cleopatra, Egipto ptolemaico, orientalismo, propaganda romana, Julio César, Marco Antonio, imagen de Cleopatra en Occidente, orientalismo
Idea central:
La imagen de Cleopatra VII como figura seductora y exótica es una construcción cultural de Occidente, profundamente influida por el orientalismo y la propaganda romana, que distorsiona a una gobernante altamente capacitada y estratégica.
Hechos clave:
Reinado de Cleopatra VII en el Egipto ptolemaico (51–30 a.C.)
Conflicto dinástico con Ptolomeo XIII y crisis interna en Egipto
Alianza política con Julio César (48 a.C.)
Relación estratégica con Marco Antonio
Propaganda de Octavio Augusto contra Cleopatra
Representaciones literarias como Antonio y Cleopatra
Consolidación del mito en el cine con Cleopatra (1963)
Evidencia histórica: monedas, papiros y fuentes como Plutarco
Debate contemporáneo sobre representación en Queen Cleopatra
Personajes principales:
Cleopatra VII
Julio César
Marco Antonio
Octavio Augusto
Plutarco






















