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El Calendario Republicano Francés


En 1789 se termina canónicamente la Modernidad ¡Y de qué forma! La Revolución Francesa apareció en escena con la intención de cambiar muchas cosas en Francia y en toda Europa. Pretendían cambiar la estructura social, la economía, la religión y también-por qué no- el calendario. Solo piensen lo incómodo que sería para cada uno de nosotros que de un día al otro nos cambiaran el calendario: el 22 de septiembre de 1792 que pasó a llamarse primero de Vendémiaire , un día Unidi, siendo el primer día de la semana y representando a la Uva. Pero de esto nadie se enteró, porque el Calendario Republicano Francés y su nueva forma de estructurar todo el tiempo, se inventó e implementó un año después de esta fecha. En otras palabras el calendario se instauraba ya empezado, durante su Año II.

Lo que está tras todo este calendario es un rechazo a la institución: la iglesia. Pensemos que nuestro calendario es heredero directo de las Reformas Gregorianas al inicio de la Edad Media que se estructura por fechas religiosas, y por los santos (cada día está representado por un santo). Algunas cosas delataban eso: las fechas del año tenían que ver con eventos históricos de la revolución y los días pasaban a ser representados por productos de la naturaleza o del trabajo del campo (Uva, Caballo, Arado etc.). Los meses se ordenan según las estaciones del año, las posiciones de los astros y los tiempos de la cosecha.

Como ven, hay mucho protagonismo de la naturaleza y esto pasa porque la revolución se planteaba como una vuelta al orden natural. Los revolucionarios se decían continuadores de la Ilustración y con eso le daban mucha importancia a la razón, la naturaleza y las matemáticas. Por eso se despreciaba el calendario sexagesimal y las irregularidades como las semanas de siete días y, en cambio, se proponían las semanas de diez días, un horario decimal y meses de 30. Acá, si quieren, pueden ver un conversor que funciona con fechas actuales.

Con todo esto la Revolución planteaba manejar hasta el último detalle de la vida francesa: el tiempo. El calendario dejaría de usarse por orden de Napoleón para el 31 de diciembre de 1806 o más bien el 10 de nivoso del año XIV y con él se iba una parte más de esta tan importante Revolución Francesa.

Federico Angelomé



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