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Navidad y el sincretismo religioso

​La fiesta de Brumales era una fiesta pagana dedicada al sol, llevada a cabo en el solsticio de invierno, fue sostenido por lo general el 25 de diciembre. La fiesta de Saturnalia empezaba el 17 de diciembre y duraba 7 días, en honor al dios de la semilla y del vino, Saturno. Tales fiestas tenían características muy similares a la que hoy conocemos como Navidad. Al final de la Saturnalia, el 25 de diciembre, se celebraba el nacimiento del Sol —Natalis Solis Invictis (nacimiento del sol invencible)— personificado en el dios Mitra. Aunque el culto a Mitra tenía orígenes persas (el dios Mithra), se convirtió en la religión dominante en Roma, especialmente entre los soldados.

La fiesta de Navidad empezó a celebrarse como una fiesta cristiana a partir de la época de Constantino, ya que anteriormente era imposible por las persecuciones religiosas. En el año 336 apareció por primera vez tal fiesta en el calendario romano, gradualmente fue entrando en las tradiciones oficiales de la Iglesia cristiana, hasta que en el siglo V, queda ordenada oficialmente, eclipsando del todo a la fiesta del Sol invictus.


La elección de las fechas más relevantes del calendario cristiano fueron tomadas o adoptadas de antiguas celebraciones paganas. Esta adopción funcionó desde siempre como un mecanismo eficaz de dominio de diversas culturas sobre otras, en muchos momentos de la historia. La imposición del cristianismo en el Imperio Romano forzó a reformular las creencias y calendarios, pero además implicaba cambiar una cierta ideología, una forma de ver el mundo.


Nancy Farris desarrolló un esquema donde explica los diferentes espacios que ocupa la religiosidad a nivel estatal, comunal y privado o familiar. Divide estos diferentes espacios en: un Macrocosmos, caracterizado por ser el nivel superior (estatal) en donde se impone en la esfera pública a un Dios, un calendario, una serie de festividades y actos públicos; en segunda instancia describe un Microcosmo dividido en dos estamentos: por un lado la esfera pública local de las comunidades parroquiales agrícolas donde se respetan las imposiciones macrocósmicas y por otro lado la esfera familiar o privada en donde las llamadas “supersticiones” juegan un papel preponderante y donde se conservan rasgos de tradiciones antiguas que muchas veces no llegan a corresponder con los demás estamentos previamente descritos.


Siguiendo este argumento, no es tan difícil entender el porqué de la necesidad de los miembros del concilio de Nicea de crear un calendario adaptado a las tradiciones previas pisando las prácticas paganas que se mantuvieron en las zonas rurales por muchos siglos después de la imposición del cristianismo.



Pablo Javier Coronel



Bibliografía utilizada:

  • Farris, Nancy; “La sociedad Maya bajo el dominio colonial”

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