Las rebeliones andinas del siglo XVIII: Tupac Amaru, Tupac Katari y la resistencia indígena frente a las Reformas Borbónicas | Huellas de la Historia
- Pablo Javier Coronel
- 2 feb 2015
- 12 min de lectura
Las rebeliones andinas del siglo XVIII transformaron la historia colonial de América. Descubre cómo las Reformas Borbónicas impulsaron los levantamientos de Túpac Amaru II y Túpac Katari y el papel de las comunidades indígenas en la resistencia anticolonial.

Las Reformas Borbónicas y el origen del descontento social en América
Las Reformas Borbónicas van a modificar un amplio marco de relaciones sociales entre los diversos grupos que se encontraban asentados en suelo americano. Como señala Larson, “tales rupturas del orden normativo producían el descontento explosivo, detonado o no, según la decisión de los mismos campesinos” (Larson: 448). Van a traer aparejadas, por ende, una gran cantidad de protestas y revueltas en todo el espacio americano; y de parte de todos los grupos sociales coloniales a excepción de los españoles que debían cumplir su servicio al Rey.
Una de las primeras reacciones fue del patriciado criollo de la ciudad de Quito, que en 1765 van a colaborar con los alzamientos de los barrios en una primera instancia como respuesta a la medida impuesta de monopolizar el aguardiente y la exclusión criolla del gobierno colonial. Como relata McFarlane, la rebelión en los barrios surgió como respuesta al llamado en un primer momento de los cuerpos patricios de la ciudad, pero luego tomó su propia forma y su propio sentido. Los plebeyos lograron organizar su propia respuesta a los impuestos exigidos por las Reformas, pero de ninguna manera tenían una intención separatista o anticolonial. “Buscaban terminar con el nuevo monopolio del aguardiente y la administración de los impuestos y limitaron su violencia a estos fines.” (McFarlane: 73-74)
Sin embargo, esta reacción violenta se consolida como una respuesta directa al malestar causado por la nueva administración voraz.
La violencia como forma de resistencia en el mundo andino
Pero la violencia no era algo nuevo en el espacio andino. Durante el siglo XVIII, fue ésta la nueva manera de reclamar. Las formas de resistencia de la época toledana parecían haberse agotado y el cansancio de la opresión de las relaciones coloniales se manifestaba de forma violenta.
Stern da un paneo general de los problemas que alentaron tal reacción. “Hacia principios del S.XVIII los esfuerzos decididos de la Corona y de la burguesía comercial limeña para incrementar la eficacia de la explotación mercantil, en vista del estancamiento de los mercados en la América andina y de la debilidad de España como competidor imperial, habían destruido en la practica el patrón anterior. Después de la “reforma” de 1678 que transformó sus cargos en aventuras especulativas subastadas en España al mejor postor, los corregidores se encontraban abrumados por enormes deudas al comenzar sus periodos de cinco años en el cargo. Además, enfrentaban ahora una economía comercial más bien estancada cuyos mercados internos se expandían principalmente por la fuerza.
Las presiones combinadas de las deudas y del estancamiento comercial transformaron a los corregidores en despiadados explotadores unidimensionales de las tierras y del trabajo indígena a través del reparto de mercancías, es decir, la distribución forzada de bienes no deseados a precios recargados. El estado colonial español no contemplaría seriamente la posibilidad de reformar la nueva estructura de explotación mercantil hasta las crisis políticas de 1750 y 1770. En realidad, el estado colonial había tornado la situación política de los corregidores todavía más volátil a través de sus considerables esfuerzos, especialmente durante los virreyes Palata (1686-1689) y Castelfuerte (1724-1736), para expandir la recolección de tributos, poner al día las cuentas censales y revitalizar la mita, institución por la cual las comunidades campesinas enviaban rotativamente trabajadores a las minas y otras empresas coloniales, o pagaban en efectivo para contratar sustitutos.” (Stern: 93)
En este marco opresivo en donde las tácticas de resistencia se hacían cada vez menos aplicables, la subversión fue inminente. Stern deja en claro, repetidas veces, que la rebelión no fue una forma de acción solo de Túpac Amaru y los movimientos de 1780-1782, sino que fue ésta producto de una tendencia generalizada desde antes de las Reformas Borbónicas como vimos anteriormente.
¿Por qué las rebeliones adquirieron características andinas con Tupac Amaru y Katari?
Pero llegando al nodo central de este artículo, ¿Por qué decimos que estas rebeliones van a tomar características típicamente andinas? ¿En qué sentido, los diferentes alzamientos van a usar herramientas propias de las estructuras sociales precoloniales para organizar sus movimientos? ¿Cuáles fueron estas herramientas y qué peso simbólico tuvieron para las comunidades andinas?

La construcción de una identidad andina en el siglo XVIII
El despertar de las conciencias colectivas en el espacio andino configuró un largo proceso de reconstrucción de las identidades.
Las bases sociales y culturales de la identidad andina
Sergio Serulnikov ha descrito de manera ejemplar cuatro condiciones que hicieron posible la erupción del movimiento de la magnitud y naturaleza ideológica de los levantamientos andinos: “el largo proceso de reafirmación de las tradiciones culturales de los pueblos andinos; el debilitamiento de las relaciones de subordinación suscitado por los repetidos, en ocasiones exitosos, cuestionamientos a los poderes establecidos; la vigencia del ayllu (y su sistema de autoridades) como unidad social básica; y el impacto sobre la conciencia indígena de las instituciones centralizadas de gobierno y la explotación económica.” (Serulnikov: 146)
El surgimiento de las identidades indígenas y neo-incas
Lo andino se sitúa, primeramente, en el plano de lo imaginario, en la capacidad de la insurgencia para promover la formación de identidades colectivas “indígenas” o “neo-incas” (en el caso de los grandes movimientos mesiánicos de líderes como Juan Santos Atahualpa, Túpac Amaru II y Túpac Katari). El reconocimiento de lo “andino” como un factor clave de organización e identificación, su propia visión y orgullo de ser naturales del espacio andino, va a configurar los nuevos tipos de relaciones en el siglo XVIII.
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Los antecedentes de las grandes rebeliones andinas
Pasemos ahora a tratar de entender cómo la conjunción de todas estas ideas se conjugaron en los movimientos anticoloniales de fin de siglo. Es importante igualmente reconocer, como lo hacer Stern, que este sentimiento anticolonial no es solo posterior a las Reformas Borbónicas, sino que se puede observar en el levantamiento de Santos Atahualpa de 1740, reflejando que las rebeliones tupamaristas toman claramente su influencia.
Tomando nuevamente palabras de Serulnikov es importante destacar que “las rebeliones tupamaristas fueron un fenómeno único en la historia de América Latina. Se trató de un prolongado levantamiento macro regional protagonizado en su mayor parte por miembros de comunidades campesinas que se movilizaron de acuerdo a formas bien establecidas de integración social. Las elites nativas, los indios del común y, si bien de manera efímera, ciertos sectores criollos y mestizos, formaron parte de las fuerzas insurgentes. A dos siglos de la conquista, ideas y símbolos de restauración incaica galvanizaron y dieron un sentido común a un conjunto de alzamientos regionales que tuvieron poca o ninguna coordinación real en la práctica.” (Serulnikov: 125)
La rebelión de Túpac Amaru II
El contexto del levantamiento de 1780
Teniendo en cuenta los levantamientos previos a 1780 que nos viene a relatar Thompson, podemos deducir que la rebelión tupamarista “estalló precisamente cuando el descontento social estaba alcanzando su punto más álgido, es posible entender que Túpac Amaru fuera capaz de canalizar los prevalecientes levantamientos sociales en su favor. En el caso concreto de la región surandina, la rebelión fue vista como una alternativa viable para lograr los objetivos por los cuales se había empezado a presionar desde 1777.” (O’Phelan Godoy: 223-224)
Se pueden identificar dos procesos diferentes en estos levantamientos: el primero fue llevado a cabo por Túpac Amaru y sus parientes; y los segundos fueron numerosos levantamientos paralelos que se apoyaban en el líder andino lo que no quiere decir que hubiera una conexión entre ellos.
Las formas andinas de organización insurgente
El parentesco y las redes de solidaridad
Autores como O’Phelan Godoy relatan la forma de organizar el movimiento y demuestran cómo los patrones andinos de parentesco y reciprocidad están presentes en todo momento. Túpac Amaru logra movilizar a varios caciques locales e incluso de otras regiones haciendo uso de sus relaciones de parentesco, y a su vez, pierde el apoyo de los caciques de Coporaque y Sicuani por conflictos previos y que incluso estos se unieron a las fuerzas realistas (véase O’Phelan Godoy: 228). En definitiva, los lazos de parentesco fueron fundamentales en el armado insurgente.
La reciprocidad andina y el papel de los caciques
Otro de los factores que influyó fue al lugar que ocupaba José Gabriel Túpac Amaru en el comercio con el Potosí; su ocupación de arriero y la de sus parientes parece haber sido uno de los ejes principales para la interconexión de las diferentes regiones para el llamado a la subversión.
“Sin embargo, no fue solo a través del sistema de parentesco o del gremio de arrieros que Túpac Amaru organizó la rebelión. También confiaba con la solidaridad de numerosos caciques que lo apoyaron suministrando hombres y provisiones. Por cierto, los patrones de comportamiento social andinos, tales como el apoyo mutuo entre parientes, la mita como vínculo comunal y la solidaridad entre caciques fueron usadas por Túpac Amaru y parecen haber funcionado eficientemente en la organización de la rebelión” (O’Phelan Godoy: 233).
El proyecto político del movimiento tupamarista
En este sentido, el autor recientemente citado, considera dos momentos o fases del mismo movimiento rebelde: por un lado observa que tanto la organización como los objetivos del movimiento liderado por los tupamaros se consolida como una primera fase elitista de los sectores indígenas relacionados a la nobleza india (el mismo Túpac Amaru se reconocía como descendiente de los últimos Incas) tal como enuncia Flores Galindo, los objetivos eran: la expulsión de los españoles, la restitución del imperio incaico, la introducción de cambios sustantivos en la estructura económica: la supresión de la mita, la eliminación de las grandes haciendas, abolición de las aduanas y alcabalas, libertad de comercio.
“El plan reclamaba el liderazgo de los curacas y nobles incas. Pero para que estos vencieran necesitaban no solo el apoyo campesino sino también de otros sectores, esencialmente de los criollos. Túpac Amaru II pensaba en conformar un nuevo cuerpo político, como lo ha señalado Miguel Marticorena, en el que convivieran armónicamente criollos, mestizos, negros e indios, rompiendo con la distinción de castas y generando solidaridades internas entre todos aquellos que no fueran españoles” (Flores Galindo: 101-102).
Túpac Katari y la segunda fase de la insurgencia andina
Por otro lado, a la muerte del líder rebelde, se empieza a apoyar el movimiento en el seno de las comunidades, lideradas, aunque de difícil forma, por Julián Apaza (autonombrado Túpac Katari como heredero de Túpac Amaru, el líder quichua, y Tomas Katari, el líder Aymara). Esto nos permite repensar sobre qué bases se apoyaban ambos movimientos.
El liderazgo comunal de Túpac Katari
Si bien el proyecto tupamarista, tenía una fuerte dependencia de su líder mesiánico, es claro y contundente que las comunidades son las que sostienen las ambiciones de José Gabriel y sus familiares. Esto se verá reflejado a la muerte del líder y la consecuente persistencia del movimiento, aunque en manos de sus familiares directos, se comenzaba a desplazar cada vez más hacia las comunidades como en el caso de Túpac Katari.
La Paz fue el escenario de la segunda fase. “El liderazgo de Tupaj Katari dependía más de una base de sustento comunal, los líderes eran elegidos desde la base y los indígenas rebasaban el marco de acción de sus dirigentes” (Thompson: 219).
La radicalización de la rebelión
Según el trabajo realizado por Thompson, esta segunda etapa de la rebelión se constituyó como la más violenta, entre otras cosas porque Túpac Katari buscaba “imponer una disciplina militar y un orden político en el interior de un movimiento insurgente que tenía una limitada cohesión organizativa” (Thompson: 232).
Los que asumieron los papeles de liderazgo en el movimiento se encontraron con fuertes presiones desde abajo y a menudo fueron incapaces de controlar a las comunidades cuando habían tomado la iniciativa y comenzaron a actuar autónomamente. El movimiento era estructurado de abajo hacia arriba.
La redefinición del enemigo colonial
Los objetivos, si bien pretendían ser continuadores del plan de José Gabriel Túpac Amaru, cambiaron en respecto a la identificación del enemigo, ya no son solo los europeos sino también los criollos y mestizos.
“Existía un principio racial/étnico de polarización, que permitía identificar a los españoles como el enemigo. Un segundo principio era más explícitamente político, e identificaba al enemigo como todos aquellos traidores a Túpac Amaru” (Thompson: 259).
Es por esto mismo que se puede entender cómo se violenta el movimiento rebelde.
Las comunidades indígenas como protagonistas de la resistencia andina
A lo largo de este breve artículo, hemos podido identificar las líneas más importantes del porqué de la reacción violenta de las comunidades andinas en el transcurso del siglo XVIII. Por otro lado, identificamos patrones de organización y desarrollo de las acciones, típicamente andinos, tales como las relaciones de reciprocidad y solidaridad andina, así como la eficaz utilización de las relaciones de parentesco y las alianzas entre las elites.
Pero en definitiva dimos cuenta de que todo el movimiento, más allá del poder organizativo de sus líderes no habría sido posible sin la decisión concreta de las comunidades en las diferentes fases de la rebelión. Es a través de las movilizaciones de base y la dinámica del control desde abajo que los líderes insurgentes, tanto aymara como quichuas, se vieron obligados a acomodarse a las fuerzas y a las expectativas comunales campesinas.
Conclusión: el legado de las rebeliones andinas
El cansancio general de un pueblo del pesado yugo de la colonización es lo que hace en definitiva activar la reacción rebelde e insurgente adquiriendo, cada vez más, formas radicales y violentas de acción.
Es en este sentido, a mi entender, que se necesitan de más estudios y trabajos que den cuenta de la voluntad de todo un pueblo que se siente y se identifica como andino hasta el día de hoy.
Pablo Javier Coronel.
Bibliografía para la rebelión de Tupac Amaru y Tupac Katari
Larson, Brooke, “Explotación y economía moral en los Andes del sur andino: hacia una reconsideración crítica”, en Moreno, Segundo y Salomon, Frank (comp.), Reproducción y transformación de las sociedades andinas siglos XVI-XX, Quito, Abya-yala, 1991, Tomo II, pp. 441-479.
McFarlane, Anthony, “La ‘Rebelión de los Barrios’: una insurrección urbana en el Quito borbónico”, en Revista Ecuatoriana de Historia Económica, Nº 10, 1994, pp. 47-98.
O'Phelan Godoy, Scarlett, Un siglo de rebeliones anticoloniales. Perú y Bolivia 1700-1783, Cusco, Centro de Estudios regionales Andinos 'Bartolomé de Las Casas', 1988, Cap. V: La culminación del descontento social: la Rebelión de Túpac Amaru, pp. 223-287
Serulnikov, Sergio, “Repensando ‘lo andino’ en el siglo XVIII”, en Xavier Ricard Lanata (editor), Vigencia de lo andino en los albores del siglo XXI. Una mirada desde el Perú y Bolivia, Cusco, CERABC, 2005, pp. 123-153C
Stern, Steve, “La era de la insurrección andina, 1742-1782: una reinterpretación” en Stern, S. (comp.), Resistencia, rebelión y conciencia campesina en los Andes. Siglos XVIII al XX, Lima, IEP, 1990, pp. 50-96
Thompson, Sinclair, Cuándo sólo reinasen los indios. La política aymara en la era de la insurgencia, La Paz/El Alto, Muela del Diablo editores/Aruwiry. Editorial del THOA, 2006, pp. 169-278.
Preguntas frecuentes sobre las rebeliones andinas del siglo XVIII
¿Qué fueron las rebeliones andinas del siglo XVIII?
Las rebeliones andinas del siglo XVIII fueron una serie de levantamientos indígenas y populares desarrollados en los Andes contra las autoridades coloniales españolas. Estos movimientos surgieron como respuesta a la creciente explotación económica, el aumento de los tributos y las transformaciones impulsadas por las Reformas Borbónicas.
¿Cuál fue el impacto de las Reformas Borbónicas en los Andes?
Las Reformas Borbónicas buscaron fortalecer el control de la Corona española sobre sus colonias y aumentar la recaudación fiscal. Esto provocó un fuerte malestar entre indígenas, mestizos, criollos y otros sectores sociales, generando numerosas protestas y rebeliones en distintas regiones de América.
¿Quién fue Túpac Amaru II?
Túpac Amaru II, cuyo nombre era José Gabriel Condorcanqui, fue un cacique indígena que encabezó una de las mayores rebeliones anticoloniales de América en 1780. Su movimiento buscó terminar con diversos abusos coloniales y promovió un proyecto político inspirado en la restauración del legado incaico.
¿Quién fue Túpac Katari?
Túpac Katari fue el nombre adoptado por Julián Apaza, líder aymara que continuó la lucha insurgente tras la muerte de Túpac Amaru II. Su movimiento tuvo una fuerte base comunal y protagonizó importantes acciones militares, especialmente en la región de La Paz.
¿Por qué se consideran andinas estas rebeliones?
Las rebeliones se consideran andinas porque utilizaron formas tradicionales de organización propias de las sociedades indígenas de los Andes, como las redes de parentesco, la reciprocidad, la solidaridad entre comunidades y la vigencia del ayllu como núcleo de organización social.
¿Qué papel tuvieron las comunidades indígenas en los levantamientos?
Las comunidades indígenas fueron fundamentales para el desarrollo y la continuidad de las rebeliones. Más allá del liderazgo de figuras como Túpac Amaru II o Túpac Katari, fueron las movilizaciones comunitarias las que sostuvieron gran parte del esfuerzo insurgente.
¿Qué objetivos perseguían los rebeldes andinos?
Los objetivos variaron según cada etapa del movimiento, pero entre las principales demandas se encontraban la eliminación de la mita, la reducción de los impuestos, la abolición de ciertos monopolios coloniales y, en algunos casos, la restauración del Imperio Inca.
¿Las rebeliones andinas buscaban la independencia de España?
No todas las rebeliones tuvieron inicialmente un carácter independentista. Muchas surgieron como respuesta a problemas concretos de explotación económica y abusos administrativos. Sin embargo, algunos movimientos desarrollaron propuestas políticas más amplias que cuestionaban profundamente el orden colonial.
¿Qué importancia tuvieron las rebeliones de Túpac Amaru y Túpac Katari en la historia de América Latina?
Estos levantamientos constituyen algunos de los movimientos anticoloniales más importantes de la historia latinoamericana. Su impacto trascendió el siglo XVIII y se convirtieron en símbolos de resistencia indígena, justicia social e identidad andina.
¿Cuál fue el legado de las rebeliones andinas?
El legado de estas rebeliones puede observarse en la persistencia de la identidad andina, en la memoria histórica de los pueblos indígenas y en el estudio de las formas de resistencia frente al dominio colonial. Actualmente siguen siendo una referencia fundamental para comprender la historia de los Andes y de América Latina.






















