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Irenismo en tiempor violentos: El proyecto de reforma religiosa en el Enchiridion de Erasmo de Rotte


La íntima relación entre la piedad cristiana con la tradición pagana –considerada “maldita” por algunos- ha sido frecuentemente visitada por numerosos exponentes del Humanismo en cada rincón del continente europeo en el siglo XVI.


En medio de un período que no parecía augurar el fin de un mundo sumido por Marte, los esfuerzos de Erasmo para incentivar un posible reino de la paz no se desvanecieron por completo en el campo de las letras. Uno de esos intentos se hizo carne en el Enchiridion (conocido comúnmente como el Manual del Príncipe Cristiano) publicado por primera vez en 1503, pensado como un conjunto de saberes y conocimientos que el futuro soberano cristiano debía tener en cuenta en un mundo donde los conflictos bélicos estuvieron a la orden del día. El mismo autor juega con los dos significados atribuidos al título del libro: al mismo tiempo que se traduce como “pequeño puñal”, también funciona como un efectivo “manual” de piedad.


Por lo tanto, la propuesta de la presente ponencia es analizar aquellos lineamientos deslizados por Erasmo en el Enchiridion, para dar cuenta de sus discordancias con el culto y las tradiciones de la Iglesia en su contexto.


Sostenemos como hipótesis que en dicha obra no sólo se aspiró a educar al hombre en cuanto a su praxis mundana, sino que también se aprovechó ese espacio para bosquejar una proclama consciente hacia un mundo alejado de ciertas prácticas consideradas innecesarias dentro del seno cristiano. La elaboración de este libro resultó una base sólida

para las desencadenantes formas de comprender y aprehender la religiosidad.


“Las posibles salidas de nuestro laberíntico mundo…” Apuntes para la comprensión de las reglas generales del verdadero cristiano


El contexto de producción de la obra abordada es de una naturaleza sumamente singular. A causa de la amenaza de una furibunda peste en 1501, Erasmo huye de París y se refugia en la residencia de un militar amigo suyo llamado Batt en el castillo de Tournehem, emplazado en la actual ciudad francesa de Calais. Si bien este último poseía una notoria aversión a los humanistas, esto no impidió su buen gesto de hospedar al roterdamense en su hogar. Se ha sostenido que la mujer de Batt podría haber visto en Erasmo como un símbolo de salvación marital, aquel que podía salvar su matrimonio de las frecuentes tentaciones de la carne de otras féminas por parte de su esposo.


Prestando atención a los principales argumentos erasmistas hacia una idea propia de encarar la cristiandad, nos encontramos con una serie de aspectos que el autor no deja por fuera de su análisis. En primer lugar, como principal opositor de los conflictos bélicos, Erasmo no vio con buenos ojos que los enfrentamientos entre los gobernantes culminen en violentas contiendas. Teniendo en cuenta su prédica a favor de un irenismo que iba a contrapelo de aquella atmósfera guerrera, la verdadera batalla que se debía llevar a cabo tenía que ver con la defensa del propio espíritu.


Si bien en la naturaleza del espíritu humano existen una variedad de elementos que son capaces de perturbarlo, Erasmo parte de la Caída como una principal corrupción de la integridad del hombre pero la cataloga como un mal menor mientras que se le tenga un principal cuidado, ya que como descendientes de Adán, el mismo es como un vecino en la conversación y en la amistad pero más que un enemigo en los deseos. Al alejarnos cada vez más de Dios estamos a la cercanía de aquellos que quiere verlo vencido.


Aunque los más destacados padres de la Iglesia mencionados desataron gran devoción e inspiración en Erasmo, el mismo advierte el uso y abuso de ellos. A pesar de que nuestro humanista se muestre reacio a romper con el influjo de la tradición clásica y no se considere como un símbolo de lo “nuevo” (cavilando en el hecho de si alguna vez se haya considerado a sí mismo un ‘enano’ entre ‘gigantes’), desconfía plenamente de los que osaron complicar aún más esa condición propia de las Escrituras, tan simples pero misteriosas en variados pasajes de la misma. Este asunto es retomado en Elogio de la Locura años más tarde, donde el ataque hacia aquellos ‘teólogos’ es sumamente visceral.


Siguiendo los trazos del hilo de Dédalo. Argumentos erasmistas para una reforma espiritual y religiosa


Con la excusa de enunciar una lista concreta de reglas para aquellos males inherentes al individuo respecto a sus virtudes y sus vicios, Erasmo embatió con una serie de reglas para aquellos que desean dejar de lado aquellos comportamientos que laceran la integridad de la fe y lo posiciona cerca de las prácticas de la devotio moderna. Si bien a lo largo de esos 22 enunciados establecidos por el erudito no tuvieron un orden concreto, se buscaba encontrar una manera más sencilla de abordar la santidad a diferencia del manejo establecido por la Iglesia durante mucho tiempo. Prestaremos atención a las más importantes para dar cuenta de la idea anteriormente descrita.


Parte de la primera regla, intitulada “Contra el mal de la ignorancia, fe”. Su explicación es sencilla: para llegar a Cristo de la mejor manera, se procederá a creer firmemente en él y las Escrituras sin necesidad de una interpretación mediada por aquellos “falsos cristianos”. Por añadidura, según la regla 2 la creencia en Cristo no debe admitir ápice alguno de dilación. Aunque el hombre se encuentre abstraído por los placeres terrenales o por el afecto de sus allegados, antes se encuentra lo temporal.


Es claro que la intención de Erasmo es el alcance de lo espiritual en detrimento de las posesiones mundanas que devienen materiales. Definitivamente, llegaremos en lo más alto de nuestra fe gracias a la participación y al cultivo de nuestra perseverancia en alcanzar profundamente el plano de lo divino. Así, el objetivo mayor de todo esto será luchar en contra de aquellos grandes obstáculos perpetrados en detrimento del espíritu para que por fin nos mantengamos íntegros en el servicio de Dios.


Por último la regla 22 señala que la impenitencia es el peor de los pecados, y por ende el acto de dejarse caer en los pecados se convertirá en un punto de no retorno. Al caer al oscuro pozo del vicio, esto significa un gran peligro para la comunidad de fieles en general y la devoción espiritual para cada uno de ellos en particular. Este es una de las principales advertencias condicionantes que añade Erasmo para que nadie se detenga tanto en el cultivo piadoso de la virtud como en la transparencia del espíritu.


Algunas conclusiones


Hasta aquí hemos visto las claves para entender al Enchiridion como la carta de presentación de la reforma religiosa por parte de Erasmo en los primeros años del siglo XVI. A continuación nos interesa desplegar una serie de reflexiones que fueron encadenando a lo largo de la elaboración del presente trabajo.


En primer lugar, si bien la obra analizada tuvo muy poco éxito en su año de publicación, distinta fue la suerte en sus sucesivas ediciones entre las décadas de 1500 y 1520, colocando a nuestro humanista en el centro de la escena erudita europea y ubicándolo como una figura esencial dentro del conjunto de los pensadores de la religiosidad y la política de su época. Son bien conocidas las repercusiones que dicho escrito generó en países como Inglaterra, Francia y España.


En segundo lugar, sostenemos que el ideario de Erasmo se aproximaba definitivamente hacia las vivencias espirituales personales. El cristianismo de alguna manera se tenía que llevar día a día dentro de uno mismo más allá de los fuegos de artificio o las ceremonias desbordantes que tenían mucho contenido pero ningún propósito como trasfondo.


En relación con el punto anterior, creemos que en una obra vastísima como la analizada en las páginas anteriores generó años después un crisol de debates, controversias y enfrentamientos, reconociendo el potencial interés de los lectores erasmistas y no tan erasmistas sobre dicha producción.


En tercer lugar, aunque en su momento no se observaron ideas subversivas al orden establecido dentro del libro, posteriormente ha generado un gran rechazo debido a la furibunda persecución sufrida por los erasmistas a lo largo de Europa, debido a que existieron malentendidos respecto a la autoridad papal y al predominio de las Escrituras como fuente de autoridad. Estos argumentos anteriormente descritos fueron el bastión de defensa de los protestantes, que nacieron un 31 de octubre de 1517 por la pluma de Martín Lutero. Gracias a esto, Erasmo fue considerado de alguna forma como el ‘padre de los reformados’, etiqueta que nunca aceptaría.


Finalmente, creemos que el Enchiridion se convirtió en una de las obras de referencia para entender el pensamiento de Erasmo en su totalidad, aunque éste retome diferentes de sus puntos para aplicarlos en su vasta realización erudita (Elogio de la Locura, Coloquios, etc.). Su ingenio delataría su inmensa capacidad para dar cuenta de las vivencias de toda una generación, sin abandonar su talento como un exégeta del pensamiento clásico grecorromano.

Maricel Gómez

Bibliografía

  • Augustijn, C. Erasmo de Rotterdam. Vida y Obra, Barcelona, Crítica, 1990.

  • Bainton, Roland, H. Erasmus of Christendom, Londres, Collins, 1969.

  • Bataillon, M. Erasmo y el erasmismo, Barcelona, Crítica, 1977.

  • De Rotterdam, E. Elogio de la Locura, Buenos Aires, Colihue, 2007.

………………….Enchiridion. Elogio de la Locura. Coloquios, Madrid, Ed. Gredos, 2011.

  • Huizinga, J. Erasmo, Barcelona, Salvat, 1987.

  • Mynors, R.A., D.F.S Thomson y Ferguson, W. The Correspondence of Erasmus (1484-1500), Toronto, University of Toronto Press, 1974.

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