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México, la crisis del 30 y el populismo de Cárdenas


Nuestro punto de partida será lógicamente el contexto internacional, no puede desdeñarse la crisis económica surgida en 1929, producto de la especulación financiera basada en el crecimiento económico de los EEUU y en los fabulosos intereses de los préstamos norteamericanos a Alemania para el pago de las compensaciones de guerra que, esta última efectuaba a Inglaterra y Francia[1]. Indudablemente la quiebra norteamericana trajo aparejada la bancarrota alemana y el corte de flujo de dinero a Francia e Inglaterra.

América latina sintió el golpe económico con muchísima dureza, la conferencia económica y política de Ottawa en 1932 hace que Inglaterra abandone el patrón oro y produce lo que va a llamarse el libre comercio imperial. Asigna cuotas mínimas a los países que no están en el ámbito de su imperio y, centraliza su comercio dentro del mismo[2]. A su vez expande el gasto público y sobre todo da pie a una fuerte intervención estatal en la economía. Esto va a ser llevado a la práctica dentro de los EEUU en una política que se llamará Keynesianismo, que propugna la intervención estatal en la economía mediante la realización de obras públicas masivas. El estado de esta manera genera una reactivación económica mediante la obra pública, de la que luego se ve beneficiada con el cobro de impuestos.

América Latina en esta coyuntura política global vivía situaciones similares a las que se vivían en el resto del mundo, pero lógicamente el punto de partida no era el mismo. Consecuentemente las soluciones que se encuentran en América Latina a la crisis son diferentes y, difieren en cada uno de los países. Van a surgir el populismo y de su mano la política de sustitución de importaciones[3]. Y esto se va a demostrar fundamental, ya que la entrada de divisas a los países Latinoamericanos en su mayoría provenía de las exportaciones de materias primas. El precio de estas se ve disminuido por la crisis y aparte se cierran o restringen mercados en donde la colocación de estos productos era prácticamente asegurada, ya que durante la segunda mitad del siglo XIX, el crecimiento industrial de Europa junto con el desarrollo del transporte y las comunicaciones, abrió nuevas posibilidades para la organización del comercio mundial.

Los países industriales demandaron mayores volúmenes de alimentos para su población y de materias primas para sus industrias, estimulando a muchos países latinoamericanos a “especializarse” en producirlos y, a comprarles sus bienes industriales. Esto que se llamó división internacional del trabajo y fue posible gracias a la vigencia del libre intercambio. Solamente basta recordar el caso argentino, que entre 1880 y 1914 vive un gran crecimiento macro económico y gradual modernización mediante la exportación de productos primarios, a lo que se llamó de conjunto modelo agro exportador.

La crisis de 1930 produjo un gran impacto en casi todas las economías nacionales latinoamericanas e implicó profundas transformaciones en la organización de las relaciones internacionales entre los países. Alperin Donghi va a decir de la crisis que esta “significa la decadencia del lazo entre Latinoamérica y sus metrópolis”[4]. La consecuencia de esto fue que los Estados reorganizaron sus economías y, el sistema internacional de comercio y de pagos si bien no desapareció, quedó muy disminuido. Muchos de estos Estados reorganizaron sus economías aplicando medidas proteccionistas y limitando sus importaciones. Para analizar más concretamente la situación, tomemos el caso mexicano que a decir de Drake[5] está incluido dentro de los populismos tardíos. Caracterizado por ser estatal y desarrollista, con economías de “enclave” (Minerías y plantación)[6].

Las corporaciones extranjeras que dominaban la economía mexicana no tenían más oposición que un sistema político que estaba desarticulado en su capacidad de conformar una alianza que se opusiera a estas corporaciones. Inclusive ya dentro del gobierno de Cárdenas[7], las inversiones extranjeras no solamente no cesaron, sino que se diversificaron en sus operaciones. Podían verse en el sector financiero y el comercio[8].

La alianza que propició Cárdenas incluía a sectores del movimiento obrero, campesinos, una amplia burocracia estatal y el ejército. Ahora, la inclusión de los militares en el PNR (Partido nacional revolucionario) servía como elemento que sopesaba el empuje constante del movimiento obrero y campesino. El PNR no surge como un partido de masas, sino como un partido de corporaciones, en el que sus unidades de base eran las organizaciones, mientras que los individuos obtenían un papel secundario. Por otra parte, la organización del movimiento obrero mexicano no llegó por otro camino que no fuese la lucha y, el PNR dio vía libre al mismo para que pudiese obtener mejores condiciones y reivindicaciones, a decir de Cardona la política de Cárdenas no pudiese haber salido a flote si no fuese por la puja constante de la CTM (Central de trabajadores mexicanos). Así podríamos decir que el movimiento obrero Mexicano tuvo mayor preponderancia dentro del populismo mexicano que por ejemplo y solo a modo de comparación, tuvo el brasilero con Getulio Vargas. Sin embargo, es pertinente decir que la dinámica impuesta a la política mexicana de manera foránea debido a la crisis económica de 1930, crea el ámbito propicio para movimientos de conciliación de clases, existieron en México, Brasil, Argentina y Bolivia.

Otro dato de importancia del populismo mexicano es que se encontró una solución corporativista por el cual se canalizó la organización de las masas trabajadoras y, esta se transformó en la dominación política y económica de las propias masas, armazón sobre el cual descansaba el aparato institucional. El proletariado mexicano va a encarar la estrategia del frente popular como forma casi específica en que se plantearía la actividad política. Se produjeron cambios significativos en la estructura política económica mexicana, en cierta medida debido al cambio de coyuntura que se experimentaba post crisis del 30. La política de industrialización, sustituciones de importaciones estuvo presente en ambos casos y el rol del movimiento obrero fue más significativo en el caso mexicano que en el brasilero. Si bien ambos gobiernos propiciaron las condiciones necesarias para un contexto de lucha de clases, el movimiento obrero mexicano fue mucho más combativo.

En junio de 1937 Cárdenas produce un documento que otorga a la clase obrera mexicana su derecho a huelga y la consiguiente sindicalización de los trabajadores, con la premisa que estos hechos eran en consonancia con estar al servicio del gobierno federal. Como era de suponerse esto horrorizaba a los círculos gobernantes, pese a que se aclaraba que el estatuto de los trabajadores… está al servicio del ejecutivo. No era para menos, se trataba de una apuesta profundamente calculada, ya que conceder el derecho a huelga podría dar pie a una serie de huelgas que destruyesen el Estado que tanto había costado construir.

Por consiguiente, Cárdenas, no tomó el caso de derecho a huelga como el prefacio de una guerra, sino como una prueba de fuerza pacífica entre dos entidades que tenían en su concepción la coexistencia. La empresa privada por lo tanto si quería prosperar podía hacerlo solamente si esto era en post del crecimiento mexicano y debía atenerse a dos condiciones básicas. La primera era que el Estado era el que dirigía la actividad económica y, la otra la aceptación de que el Estado proveería la paz social y, como consecuencia de ello debía realizar el programa de reformas sociales de la revolución. Y Cárdenas dedicó buena parte de sus esfuerzos en convencer a los empresarios que las reformas sociales eran la única base posible para el desarrollo de la producción. Aparte de todo esto, el factor de la pobreza de las masas populares era un problema crucial, había que disminuir drásticamente los índices mediante la distribución de la riqueza, en dichos del propio Cárdenas… “… una mejor distribución de la riqueza va a ocasionar un rendimiento más fecundo de la producción”.

Sin embargo esto no era tan simple, la sindicalización lógicamente trajo aparejado sus problemas, la amplia burocracia mexicana, que controlaba los servicios públicos, podía ser objeto de manipulaciones sindicales y con ello paralizar el país, por eso Cárdenas se oponía a que este sector se enrolase en la CTM. La lucha de los trabajadores que fue amplia se desarrolló por canales bien delimitados y no propició de manera alguna que estos pudiesen adquirir una ideología propia con su programa emancipatorio de clase. Más bien estuvieron sujetos a proyectos reformistas impulsados por el Estado. La falta de independencia y organización dependiente creo la prisión misma de los trabajadores en el frente PNR. La política en si misma quedaba relegada al interior del partido y, el partido solo era de acceso exclusivo para los dirigentes como punta de la pirámide.

Otro dato de interés era la predilección de Cárdenas de no descuidar al ejército, para él, el soldado era un trabajador más, cuyas condiciones de existencia eran difíciles y cuya responsabilidad era mucho mayor de la que cualquier otro trabajador pudiese tomar. Tampoco descuidaba el tan mentado tema de los ascensos, que es de vital importancia en la milicia de prácticamente cualquier país. Se mantenía una disciplina estricta y se trataba de dar el oportuno recambio de la oficialidad, sobre todo la más antigua, dando paso a las nuevas generaciones de oficiales que con una nueva visión de la revolución defenderían más cabalmente las conquistas logradas. Es oportuno decir que en realidad se buscaba la afinidad ideológica que más seguramente se encontraría en esta nueva oficialidad que en la antigua. Los generales contemporáneos de Cárdenas eran su principal preocupación mientras que su contrapeso a estos eran los soldados rasos y los oficiales sub alternos junto a la nueva oficialidad antes mencionada.

Cárdenas no tuvo necesidad de mandar a matar a nadie, los generales mas antiguos conservaron dosis de poder, aunque sea este de carácter privado y, el único acto de fuerza que se le conoce al gobierno fue la expulsión del ejército del general Calles y sus allegados. Se cuidó excesivamente que ninguna fuerza política chocase con los militares, como también así se procuró que muchos de ellos pudiesen entablar significativos negocios en la esfera civil, convirtiéndose en políticos y empresarios. ¿Que se logró con esto?... no podemos decir que fuese la muerte del militarismo, pero sí que por largo rato los militares fueran desterrados de la centralidad política de la revolución.

La profunda crisis llevó a repensar el papel del Estado en las sociedades capitalistas. Como ya mencionamos antes, en Europa y EEUU cobró fuerza la idea del Estado interventor en la economía para garantizar el empleo, asegurar condiciones dignas de vida y evitar los descalabros financieros. En el ámbito de las finanzas se fueron creando organismos estatales de control y los bancos centrales, que fijaron la cantidad de billetes que se podía emitir en un país, el valor de la moneda nacional respecto de la extranjera y la cantidad mínima de dinero que debían tener los bancos privados para funcionar. Estas medidas buscaban evitar la pérdida de valor de la moneda y la quiebra de bancos.

A fin de proteger sus industrias y sus productos agropecuarios, los Estados cargaron con altos impuestos a los productos que competían con los producidos en sus propios países. Otorgaron subsidios o eximieron de impuestos a las actividades económicas que tenían intenciones de desarrollar.

Entonces en Latinoamérica las políticas de la primera mitad del siglo XIX, que favorecían el librecambio, fueron reemplazadas por actitudes proteccionistas y defensoras de las economías nacionales[9]. La idea de que el Estado debía intervenir en el mejoramiento de la calidad de vida, especialmente de los sectores sociales con ingresos más bajos, se visualizó en el surgimiento de sistemas de jubilaciones y pensiones, la protección estatal de la salud de las personas, esto tuvo un desarrollo dispar en los países latinoamericanos, no aplicándose de manera regular en todos ellos. Los seguros de desempleo que garantizaban un salario mensual a las personas sin trabajo y los créditos baratos para comprar viviendas, fueron políticas que pudieron verse en Argentina ya entrada la década de los 40´. Este tipo de Estado, que buscaba asegurar ciertas condiciones de vida mínima para los ciudadanos, desde “la cuna hasta la tumba”, fue conocido como Estado de Bienestar. Por consiguiente aumentó de forma sustancial el número de empleados públicos y para poder llevar esto a cabo el Estado cobraba cada vez mayor cantidad de impuestos, sobre todo a las clases más pudientes.

En resumen podemos luego de la crisis de 1929, los países industriales se hicieron proteccionistas y los países cuyas economías dependían de la exportación de productos agropecuarios o mineros, como los latinoamericanos, comenzaron a tener dificultades cada vez mas crecientes que intentaron resolver con las políticas de sustitución de importaciones. Las naciones centrales limitaron sus importaciones y se autoabastecieron tanto de materias primas para las industrias como de alimentos para la población.



Lisandro Rappetti.

Bibliografía Utilizada:


-Ansaldi Waldo – Funes Patricia (Klein Herbet: Columbia University.). 2001.

-Cardoso Fernando: Nacionalismo y Populismo. Ensayo.

-Donghi Halperin: Historia contemporánea de latino América. 1967. Ed. Alianza.

- Marx Carl: Teoría económica. Ed varias.

-Mires Fernando: La rebelión permanente. 1988. Ed. Siglo XXI.

-Petrone; Mackinnon: Los complejos de la cenicienta. 1999. Eudeba.

-Skidmore, Thomas. Brasil: De Getulio a Castelo. Rio de Janeiro: Paz e Terra, 1976.




[1] En este caso nos referimos a las compensaciones de guerra que Alemania pagaba a Inglaterra y Francia luego de finalizada la primera guerra mundial y ya celebrado el pacto de Versalles.


[2] Commonwealth of Nations: Es una comunidad que actualmente dispone de 53 países independientes y semi-independientes que, con la excepción de Mozambique y Ruanda, comparten lazos con el Reino Unido. Su principal objetivo es la cooperación internacional en el ámbito político y económico, y desde 1950 la pertenencia a ella no implica sumisión alguna hacia la corona británica. La organización es creada con la declaración de Balfour en 1926 y cobra significativa importancia ya desatada la crisis de 1930 como medio para reorganizar el comercio y paliar la crisis económica de nivel mundial. La reina Isabel II del Reino Unido es la cabeza de la organización.


[3] Nota: No afirmo que necesariamente el populismo sea condición necesaria para que se ejecute una política de sustitución de importaciones, solamente hago referencia a políticas relevantes desde lo macro – económico.


[4] Halperin Donghi: Historia contemporánea de latino América. 1967. Ed. Alianza.


[5] Drake, Paul: 1978. Socialism and Populism in Chile, 1932-1952. Chicago: University of Illinois Press.


[6] Petrone; Mackinnon: Los complejos de la cenicienta. 1999. Eudeba. 1999.


[7] Cárdenas del Río, Lázaro: Militar y político mexicano, presidente desde 1934 a 1940.


[8] Cardoso Fernando: Nacionalismo y Populismo. Ensayo.


[9] Halperin Donghi: Historia contemporánea de latino América. 1967. Ed. Alianza.

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