Nacionalismo y Educación Argentina en el 25 de mayo | Especial Revolución de Mayo | Huellas de la Historia
- Celeste Armas

- hace 2 horas
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El 25 de Mayo entre el mito y la historia: ¿qué les estamos enseñando a los chicos? Entrevista a Celeste Armas sobre nacionalismo, efemérides y los desafíos de una educación histórica crítica en Argentina.

Pablo Javier Coronel
Bueno, bienvenidos a todos y todas. Este 25 de mayo vamos a estar charlando con Celeste Armas de Historia y Educación. Vamos a ir desglosando esta fecha desde muchos aspectos: desde la educación, desde qué significa el 25 de mayo, la Revolución de Mayo como fecha, y tratar de generar algún tipo de reflexión hacia el presente sobre este proceso —como me gusta llamarlo, no acontecimiento, sino proceso histórico— que fue la Revolución de Mayo. Celeste, te saludo.
Celeste Armas
Buenas, buenas. ¿Qué tal, cómo andás? Muchas gracias por la invitación.
Pablo Javier Coronel
Gracias por aceptar. Bueno, Celeste trabaja en formación docente para nivel inicial y primaria. Creo que está bueno aprovechar esta experiencia que ella tiene, porque ya hablamos a partir del nivel secundario muchísimas veces, e incluso para el público en general, pero pensarlo desde la escuela, desde los cimientos de la formación como personas. ¿Cómo lo ves vos esta fecha, el 25 de mayo? ¿Cómo se trabaja en estos niveles y qué implicancia tiene? Como para ir abriendo el juego y después ir metiéndonos con algunas cositas.
Celeste Armas
Dale. Está bueno esto que mencionás. A veces para secundaria sí se habla mucho, y quizás el nivel inicial o el nivel primario queda como lo más ritualizado, pero quizás no tomamos conciencia de que es después lo que más huellas deja en la trayectoria, incluso en la universidad. A mí, por ejemplo, me ha pasado de charlar con colegas que hay ciertos datos que quedan en un inconsciente tan primario, y que recién estudiando la carrera de historia uno dice: "¿Qué pasa si no estudia la carrera de historia?" No, alguien lo dejó ahí anticipado a eso.
Entonces, bueno, sí, yo trabajo en formación docente y quizás lo que más estudia la didáctica de las ciencias sociales, o lo que más está planteando, tiene que ver con esto que vos decías: actualmente se están planteando como dos caminos paralelos. Por un lado, sigue esta historia romantizada, más de corte nacionalista, tradicionalista, quieta. Y en un camino paralelo va esta historia disciplinar que intenta fomentar el pensamiento crítico, que está buscando situaciones problemáticas, complejizar.
Entonces llega un momento en que obviamente nos preguntamos por qué se sostiene eso. Y creo que más allá de lo que vamos a hablar de por qué se sostiene la efeméride del 25 de mayo, en lo que es particularmente nivel inicial y nivel primario, hay tres cuestiones que juegan a la par y que hacen que sostengamos ciertas cuestiones erróneas.
En primer lugar, la edad. Hay un montón de autores que trabajan las etapas de comprensión histórica. Hay autores que dicen que hasta los 6 años nosotros comprendemos la historia de manera dicotómica, narrativa. Entonces es muy fácil entender la historia como buenos y malos —es la manera que el niño y la niña tienen de entenderla. Además, hay una idea de que la romantización es propia de la infancia: mientras más romantizado te cuenten algo, más lo vas a absorber. Claro, porque es la manera en que se ejecuta la narrativa a esa edad y porque te llama la atención.
Otro punto es que la escuela es legitimadora de poder, como dice Inés Dussel. No es lo mismo ver a Samba tomando la leche en casa que ver que a Samba me lo muestre el seño o la seño. Todo lo que venga del colegio, el niño y la niña lo toman como verdad. Si lo dice el seño, lo dice el seño, más que lo diga mamá o la tía.
Entonces, creo que encima que esos discursos o esos datos vengan de la mano de una figura legitimadora como la escuela —que sabemos que fue una institución que siempre acompañó los discursos oficiales o este discurso narrativo nacionalista—, son muchas las posibilidades de que si uno no trabaja críticamente estas fechas, vos después podés ser una persona inteligente, reformada, recapacitada, pero la edad en la que te lo contaron, la manera en que te llegó y la legitimidad de quien te lo dijo hace que generes verdades indiscutibles que después, de grande, si no te dedicás a eso, cuesta erradicar.
Pablo Javier Coronel
Lo que se estatal. Claro, sí, tal cual.
Celeste Armas
Exactamente. Y pensando en esto de la emotividad: todos nosotros, vos, yo, los que están escuchando, seguramente cuando escuchan "25 de mayo" se retrotraen al pastelito, al corcho quemado —que es una cosa bastante polémica pero que se sigue haciendo—, a disfrazarse de gaucho, las niñas con los peinetones, los vestidos, French y Beruti. Son cosas que nos impactan de chicos. Y los actos escolares son el auge o el momento culmine de esa impregnación de valores. Porque más allá de hacer una representación, hay ciertos valores que se están transmitiendo. Cuando uno los adquiere de chico, es como cuando te dicen: si aprendés a andar en bicicleta de chico, no te olvidás más. Es un poco lo mismo.
Pablo Javier Coronel
Es que quizás va a sonar un poco conspirativo —vos decime si hay algún punto en el que no estés de acuerdo. Pero de alguna manera, los mitos que se crean como origen de un estado necesitan ritos para sostener esos mitos. Y el acto escolar —el primero en establecer el acto como escolar es Pizzurno a fines del siglo XIX, porque antes estaba más asociado al desfile militar— es Pizzurno el primero que dice: "Bueno, saludemos los símbolos patrios, que los niños hagan una parte artística, unas palabras alusivas, y cerramos con la familia." Tenemos el mismo criterio doscientos años después. Eso es un ritual, y hay un montón de autores que lo sostienen: son rituales necesarios para sostener esos mitos.
Esto que vos decías del pastelito: yo siempre en los talleres pregunto, ¿qué te diferencia el pastelito el 9 de julio del 25 de mayo? Nada. Cuando quiera podés trabajar el pastelito. ¿Por qué? Porque la efeméride busca reforzar la identidad. La historia está yendo por otro carril, y es nuestro desafío ahora en todos los niveles tratar de unir esos caminos. No tengo la respuesta del todo, ¿cómo se puede hacer?
Celeste Armas
Sí, hay un punto donde el pensamiento científico —hablando de ciencias sociales— y lo ritual, lo que apela a la tradición, a lo cultural, a la identidad, van por otro carril. Está bueno reflexionarlo a la hora de llevar al aula la representación que exigen los programas escolares.
Para mí, yo sacaría los actos escolares, pero bueno, esa es otra discusión. Es una exigencia y hay que tratar de encontrar la vuelta de reflexión, de hacer ciencia. No sé qué tan fácil o difícil es a nivel inicial y primario; es otro tipo de abstracción que los niños no siempre están preparados para hacer en determinadas cosas.
Pablo Javier Coronel
Sí. ¿Sabés cuál es otro problema? En la secundaria, lo cual no quiere decir que esté bien, ¿a quién le suele tocar los actos escolares? Al profe de historia. Entonces, mal que mal, hay un conocimiento, una apertura para poder ser un poco más creativos, tenés más elementos. Lo que pasa con nivel inicial y nivel primario es que, como no hay una especialización —porque el magisterio abarca todo—, esto es lo que le pasa a cualquier persona de 30 o 40 años que hasta el día de hoy sigue sosteniendo, por ejemplo, que French y Beruti repartían escarapelas. Entonces creo que primero hay que deconstruir la mirada del adulto y del docente que trabaja en nivel inicial y nivel primario. Es el primer paso para poder abordarlo.
Celeste Armas
Claro. Y el segundo paso es decir: los niños también necesitan la romantización, porque tampoco hay que caer en una adultización de la infancia. Yo siempre sugiero que con no mentir, con no decir lo falso, alcanza. Si querés trabajar con el pastelito, con los pregones, bueno, pero contextualizá el pregonero. Dejemos en claro que quizás ese pregonero estaba en una condición esclavizada, o que quizás no era libre, o que quizás no estaba en la Plaza de Mayo. No repitamos que se repartían escarapelas, no repitamos que la bandera es por el cielo. Con no repetirlo ya alcanza. Pero para eso es necesario que los docentes vayamos conociendo un poco más.
Pablo Javier Coronel
Claro. Y eso es un punto interesante: ¿con qué grado de formación histórica científica sale un docente de nivel inicial? Te lo pregunto no por una cuestión de sentirse superior por haber estudiado historia en un profesorado, sino por curiosidad: un docente de nivel inicial o nivel primario, ¿cuál es el grado de profundidad con el cual se abordan las ciencias sociales en ese nivel?
Celeste Armas
Mirá, en lo que es primaria quizás está un poco más trabajado, hay dos didácticas de la ciencia. Yo te hablo de los planes de estudios de formación docente de Córdoba, pero son bastante similares en la mayoría de las provincias —puede variar alguna, lo aclaro. En general, en primaria, como ya se da más historia propiamente dicha —porque se divide después del segundo ciclo en historia y geografía, hay más contenido—, hay más peso en didáctica.
En lo que es inicial, en cambio, no hay una fuerte formación histórica. Hay historia de la educación, historia de las corrientes educativas, pero no... Claro. Y en didáctica de las ciencias sociales, como el nivel inicial se trabaja en vínculo con naturales, con lengua, quizás no hay tanta formación histórica. Y se cree que lo único de historia que hay que saber son las efemérides. Ahí es donde está un poco mi militancia, mi lucha: así como para naturales estudiás la fotosíntesis y para matemáticas tenés que saber fracciones, para ciencias sociales tenés que saber el proceso histórico, porque es un contenido.
Siempre digo esto: se habla tanto de la importancia de la identidad en el nivel inicial —quién soy, cómo me llamo—, pero esto es identidad colectiva, ni más ni menos. Si tomás dimensión de que lo que les estás diciendo les va a quedar el resto de sus días en un nivel de inconsciente muy fuerte, creo que el docente tiene que asumir que está trabajando con la identidad colectiva de ese niño, esa niña. Me parece que en la formación de nivel inicial falta una vuelta de tuerca en conocimiento científico histórico.
Pablo Javier Coronel
Bien. Bueno, nuestra crítica viene sobrevolando un tema: una postura ideológica que es el nacionalismo. Más allá de tratar de evitar la mirada simplista del pastelito o de French y Beruti repartiendo escarapelas, hay un trasfondo que es la mirada nacionalista de la historia. ¿Qué análisis hacés vos, o qué crítica le podés hacer a esta perspectiva? ¿Por qué estamos criticando esto? Te tiro la piedra a vos y después sigo yo.
Celeste Armas
Es un tema muy sensible también por todas las acepciones que tiene el nacionalismo, eso también es interesante. Bueno, creo que es necesario tener una cierta lógica identitaria, porque hay una pequeña necesidad de identificarse y sentirse parte. Pero creo que esta lógica tal cual la conocemos, en el siglo XIX, funcionó para la demanda del siglo XIX: un estado que se estaba conformando, que tenía que defenderse de ciertas amenazas externas, que tenía que consolidarse, que tenía que homogeneizar oleadas inmigratorias. Funcionó para lo que se necesitaba en el siglo XIX.
Creo que a partir de ahí se ha hecho uso y abuso. La lógica nacionalista apela a la emocionalidad, y en lo personal, no sé si salen cosas muy buenas cuando uno decide a nivel nacional desde la emocionalidad. El nacionalismo abre una puerta de idealización, de romantización, de negación, de cierta emocionalidad que para mí no habilita al criterio, a lo criterioso.
Entonces, ¿por qué critico esta cuestión de romantizar el 25 de mayo? Porque quizás en esa romantización estamos omitiendo sectores sociales que también participaron, omitiendo decisiones políticas que no fueron tan así como se cuentan. Estamos omitiendo la historia por querer sostener un discurso romantizado nacionalista. Creo que el nacionalismo hay que trabajarlo con criterio, eso creo. Ahí te tiro el guante.
Pablo Javier Coronel
A ver, desde Huella de la Historia, de lo que venimos trabajando hace tantos años, en el curso que hicimos a principio de año sobre historia de las clases sociales en Argentina, apuntamos a caracterizar a la ideología nacionalista como parte de una ideología burguesa. No es algo que ha brotado naturalmente. Intentamos contraponerla con una perspectiva de clase.
¿Qué aporta una perspectiva de clase? Aporta una mirada científica del proceso social. ¿Por qué? Porque a partir de una perspectiva de clase podemos identificar a los sectores sociales que intervienen en ese proceso histórico que fue el 25 de mayo, y desprendernos del fanatismo, la romantización y la ritualización. Entender que el nacionalismo es una ideología burguesa, que proviene de un determinado sector social, nos va a permitir separar las aguas y entender que cada uno responde a los intereses que representa.
Si yo me considero un obrero —y no depende de si me lo considero o no, sino del lugar que ocupo en la sociedad: si estoy todos los días trabajando de sol a sol por un sueldo, soy un obrero—, si persigo intereses nacionalistas, no estoy ayudando a mis intereses como clase obrera.
El nacionalismo es la ideología que sale a defender una nación entendida como el espacio en el cual una burguesía se diferencia de otra burguesía. En un momento histórico se formó una burguesía argentina que se diferenció de otras burguesías en un territorio específico y persiguió sus intereses de clase —la persecución de la ganancia en ese espacio territorial—, en contraposición a la burguesía uruguaya, brasileña, boliviana, chilena, española, estadounidense. La perspectiva nacionalista tiene ciertos valores propios de la burguesía, como la competencia. Esa competencia interburguesa después se transfiere a una competencia internacional. Son valores que como clase obrera, entiendo yo, no me representan. Salir a competir con otro obrero termina en que perdemos los dos.
Celeste Armas
Sí, tal cual.
Pablo Javier Coronel
Siguiendo este punto de vista, es interesante esto que vos planteabas de qué entendemos por nacionalismo, por nación. Ha habido diferentes usos de lo nacional a lo largo del tiempo: una cosa es el nacionalismo en los gobiernos de Perón, otra cosa el nacionalismo que hubo durante la dictadura, otra la mirada de los 90, otra durante el kirchnerismo. Esa mirada de lo nacional se va cambiando de color en la medida de los diferentes gobiernos, y siempre es un punto de referencia para quienes llegan al gobierno del Estado.
Pensándolo desde ese punto de vista y trayéndolo al presente: los últimos años, después de lo que fueron los 90, la intervención de capitales internacionales, la desnacionalización industrial, la influencia del Fondo Monetario, Estados Unidos, etcétera, la revalorización del espacio nacional que hace el kirchnerismo fue interpretada desde lo nacional popular. Eso fue la tendencia durante los años del kirchnerismo, y en el relato histórico —si miramos a Samba, si miramos formatos como los de Felipe Pigna— está esa mirada de volver a levantar la bandera argentina después del saqueo de las multinacionales.
Hoy en día la tendencia va hacia lo identitario: la mujer, un poco más despegado de la bandera y los símbolos. Se presentaron los diseños de los nuevos billetes y aparecen figuras femeninas, aparece la combatiente afroargentina... hay como una revalorización del lugar de la mujer, de la identidad afro. Ha cambiado un poco el lugar desde donde se aborda el 25 de mayo. ¿Te invito a reflexionar sobre eso?
Celeste Armas
Sí, justamente lo dijiste recién: hablaste del panteón sacro nacionalista y esta cultura. Paula González, de la UBA, habla de este ritual laico, esta ritualización de lo laico.
Yo creo que todo lo que se construya desde el Estado Nación tiene una intencionalidad. Trabajar historia de género no es trabajar una mujer en la historia: historia de género tiene una metodología, una cuestión específica. Y yo creo que en esta nueva mirada del discurso nacionalista relacionado a lo identitario hay un uso del que hay que ser más críticos que nunca, y donde la conmemoración ha sido muy funcional.
Nosotros es el Estado nacional el que nos invita a pensar las mujeres de la independencia, de la revolución, llenamos las escuelas de celeste y blanco. Y después ese mismo Estado —cuyo origen también es de esta cuestión más criolla con algunos peninsulares en el medio— es el que en octubre nos dice que recordemos una diversidad que él mismo acortó, porque ese mismo Estado nacional que se creó en el siglo XIX terminó recortando el territorio, sacando a los pueblos originarios. Y es ese mismo Estado el que nos dice en un decreto del 2010: acordémonos de los pueblos.
Digo, hay una construcción muy manoseada. Estos que hoy conmemoramos, esta Primera Junta, son los que en octubre poco más los acribillamos. Entonces no hay una mirada crítica realmente del proceso histórico.
Por eso siempre digo que hay que invitar a pensar qué hacemos con las efemérides desde el uso político. No sé si te acordás: en el 2010, Argentina cierra las importaciones. Bueno, ese año se saca por decreto que se conmemore como feriado el Día de la Soberanía Nacional y se resucita a Rosas como defensor de la amenaza externa, al mismo tiempo que se cierran las importaciones. Y del mismo modo, bajo gobiernos de otro signo político, cuando hay que estrechar vínculos con el norte políticamente, surgen otros relatos. Ojo con lo que nos traen los billetes, ojo con lo que nos trae el discurso oficial, porque es el primero del que hay que desconfiar. No hablo de partidismo, hablo de ser críticos coherentes.
Pablo Javier Coronel
Sí, sí, tal cual. Ahí hay mucha tela para cortar. Me parece que hay un desafío que por suerte muchos ya lo están empezando a tomar: la construcción de la historia científica, volver a hacer historia científica. Y si bien es muy tentador y se ha hecho muy popular cierto discurso con un nacionalismo muy barato —un nacionalismo popular que utiliza figuras para reivindicar otra cosa—, a mí me pone loco porque se olvida del proceso histórico, se olvida de la fuente, de la construcción histórica real, y se opera en el sentido de una historia totalmente política, manejada.
Entonces, recomiendo a quienes quieran tener un abordaje de lo que sostiene Huella de la Historia sobre el proceso que vayan a escuchar el podcast sobre revoluciones latinoamericanas que hicimos con Juan Flores, tratando específicamente el 25 de mayo pero también poniéndolo en contexto latinoamericano. También recomiendo las publicaciones que sacamos sobre el 25 de mayo y sobre los procesos, y no quedarse con —perdón que lo diga así— la pavada de que French y Beruti eran dos patovicas que iban a agitar la revolución. La verdad, no tiene mucho sentido discutir esas cosas.
Celeste Armas
Y volviendo también al tema de las identidades, los abordajes de la mujer son a veces modas historiográficas, a veces necesidades sociales. Pero el abordaje de la mujer: tratar a una Juana Azurduy como una mujer totalmente del siglo XXI es un error, o tratar a una Remedios del Valle como una figura impoluta, como a San Martín. Al final repetimos el mismo mecanismo. Es importante recuperar el proceso, como decías. Por eso digo, es repetir el mecanismo: ¿qué pasa con el resto de las mujeres? Creo que es fundamental recuperar el proceso.
Pablo Javier Coronel
Exacto. Esto lo charlamos una vez con Noelia de Historia Feminista: poner a la mujer en contexto. Porque hoy en día armar un panteón de mujeres y tomarlas como heroínas de la patria, pero con una independencia total en el sentido feminista de hoy, termina ocultando justamente aquello por lo que lucha la causa feminista: la igualdad de género y la liberación de la mujer. ¿Por qué? Porque estamos romantizando una situación que no se daba en el siglo XIX. Y en el momento de mayor formación del capitalismo y la extensión de las relaciones capitalistas, hablar de mujeres totalmente liberadas e igualadas con el hombre termina ocultando la relación de explotación que se genera después en el siglo XX, en la actualidad, en el siglo XXI. Entonces, empieza a generar esos ruidos, esas contradicciones históricas, que lo mejor que hay para contrarrestar es hacer historia científica, volver a la fuente.
Celeste Armas
Sí, exacto. Y sí, pareciera que ahora en vez de destacar a San Martín como hacía la generación de Mitre, bueno, destacamos a Remedios del Valle porque era afroamericana y mujer. Pero creo que estamos repitiendo el mecanismo. Por eso es importante recuperar el proceso.
Pablo Javier Coronel
Tal cual. Bueno, como para cerrar, trayendo este debate a la actualidad: el 25 de mayo es una fecha que todos los sectores y tendencias historiográficas, políticas, etcétera, toman como referencia y como momento fundacional. Para vos, ¿cuál sería la trascendencia de la fecha? ¿Por qué es importante todavía hoy hacer referencia a ella en el aula, en la escuela?
Celeste Armas
Creo que quizás si hay algo recordable, es el inicio de un cambio de orden. Algo se desordenó, hubo una ruptura. Más allá de que sabemos que al principio no se estaba tan en contra de Fernando, más allá de Napoleón y demás, algo se rompió, y no se rompió de la nada: hubo una serie de procesos previos que venían fogoneando eso.
Creo que lo que pasó el 25 de mayo fue —no lo digo yo, también lo dice Ternavasio— un escenario oportuno para tomar ciertas decisiones, para replantearse ciertas decisiones. Quizás eso es lo que uno podría darle entidad: se dio un nuevo escenario y una oportunidad para hacerlo diferente.
Sabemos que hubo un montón de proyectos, avances, retrocesos, que no teníamos muy claro qué hacer. Incluso llegado el 9 de julio tampoco se tenía muy en claro cómo iba a ser todo esto. Pero creo que fue el inicio de un cambio de orden.
Y sí, creo que sería más conmemorable la Asamblea del Año XIII para mí, donde se da la abolición de la esclavitud por vientre y donde se empieza a hablar en serio entre lo que fue Buenos Aires y lo que van a hacer las provincias. Creo que el 25 de mayo es el inicio de esto nuevo que se está abriendo. Hay que recordarlo, pero después hay mucha cuestión determinista en la que habría que poner una lupa.
Y antes de terminar, quería decir algo respecto de lo importante del proceso para quienes creen que desde nivel inicial o primario eso es imposible: todo lo contrario. Por ejemplo, trabajar el concepto de revolución desde algo como desordenar algo y volverlo a ordenar, y que cuando algo se vuelve a ordenar nunca queda igual: si puedo trabajar ese concepto, hay un punto de llegada —como dice Perla Zelmanovich— que quizás es en sexto grado cuando hablen de la revolución como un desorden estructural. Hay algo en esa corporalización de los conceptos que ya se trabajó a nivel inicial o primario que no va a hacer que el chico llegue a casa a contarle a mamá y papá qué pasó el 25 de mayo. Pero hay un montón de herramientas para trabajar el proceso histórico en inicial y primario. Hay que pensarse: ¿cuál es mi intención pedagógica?
Pablo Javier Coronel
Sí, sí, totalmente. Son puntos para replantear el abordaje desde la escuela, el abordaje efemérico. Y sí, yendo a esto que decíamos del proceso y como para darle un marco de cierre: evidentemente el 25 de mayo comienza a cambiar algo que estaba en debate en los años anteriores. Y si uno va a una historia científica, a una historia de análisis social, ve cómo determinado sector social, determinada clase social, intenta impugnar a la clase social que estaba en el poder, la clase social hegemónica. Y cómo comienza un proceso similar al de otros países —similar al de Francia, al de Inglaterra—, donde en el Imperio español el lugar más débil por donde podía empezar a desarmarse el orden feudal fue en las colonias, no en el reino de Castilla. Y desde ese lugar, la burguesía, que era la clase social que pugnaba por el poder, empezó a llevar adelante el proceso con muchas idas y vueltas. Y la Asamblea del Año XIII es un lugar donde se incorpora la camada de burguesías del interior con la del centro porteño y se intenta empezar a armar un proyecto nacional.
Creo que está bueno acercarse a lecturas nuevas, a lecturas que complejicen, no a lecturas que parezcan progresistas y terminen repitiendo esquemas antiguos. Tratar de no repetir esquemas y tratar de complejizar la mirada sobre todo un proceso social que involucra a personas, a figuras, y que esas figuras están inmersas en una clase social y en un contexto social determinado. Tratar de complejizar la mirada y no quedarnos con lo que a priori parece progresista pero termina repitiendo fórmulas anteriores.
Celeste, te quiero agradecer mucho por esta charla, por este momento de reflexión. Espero que quienes están escuchando les sea útil tener una mirada diferente a la que repetidamente tenemos en este canal, que siempre es una mirada más del secundario o de divulgación para otro nivel, y también incorporar esta visión desde el ámbito que vos lo trabajás. Creo que está muy bueno, porque si fuera la misma mirada de siempre sería la repetición de todo. Muchas gracias.
Celeste Armas
Bueno, muchas gracias a vos. Yo también siempre aprendo y me van quedando puntas para ir siguiendo, profundizando en estas cuestiones, esto más de la cuestión burguesa y todo lo que queda silenciado. Uno no deja de quedarse pensando en eso. Así que gracias también y gracias por la invitación.
Pablo Javier Coronel
Bueno, muchas gracias a vos y a todos los que estuvieron siguiendo esta charla. Los invitamos a dejar en los comentarios qué les parece, algún punto de vista controversial. Vamos a estar los dos tratando de contestar si aparece algún comentario o pregunta interesante. Y suscribirse a este canal de YouTube y a las redes sociales, tanto Huella de la Historia como a Historia y Educación, que es el Instagram de Cele, para poder seguir creciendo y difundiendo nuestro trabajo, nuestras ideas. Muchas gracias a todos y nos vemos próximamente.










































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