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El Golpe de Estado a Frondizi de 1962

Después del golpe de Estado de 1955, se instala una dictadura que pretende eliminar los vestigios de peronismo instalados en la sociedad. Pero la precariedad de las bases sociales de sustento político obliga a los militares a volver a un régimen democrático pero con el peronismo proscripto. Será una democracia “tutelada”. El pueblo podrá elegir entre los candidatos habilitados pero el gobierno que pretenda asumir será vigilado de cerca por los jerarcas militares.


De las elecciones de 1958, resultó ganador Arturo Frondizi por la Unión Cívica Radical Intransigente a partir de un acuerdo con las fuerzas peronistas de ir por un gobierno industrialista de base nacional.



Antecedentes: gobierno de Frondizi

Frondizi asumió con un plan económico desarrollista, que parecía dar continuidad a la industrialización y modernización tecnológica. Para sostenerlo iba a basarse en inversiones extranjeras y en la profundización de la desnacionalización de la industria petrolera. El Estado se hacia a un lado de la planificación y desregulaba la entrada y salida de capitales para hacer rentable la aventura de invertir en Argentina. Los sindicatos peronistas vieron esto como una ofensa a sus programas y las promesas del mismo Frondizi, por lo que se inició un plan de lucha que fue tensando la relación con el gobierno.


Por otro lado, la preocupación de Frondizi era impulsar el desarrollo de las industrias básicas, el aumento de la producción petrolera, la química pesada, la siderurgia, y las maquinarias que permitirían abastecer a la industria liviana y supuestamente ayudarían a romper con la dependencia externa, al producir dentro del país los insumos claves para su crecimiento industrial.


Por su parte, las empresas extranjeras venían, evidentemente, a obtener beneficios: aprovechar mano de obra barata, mercado para vender, facilidades de instalación e impositivas que daba el país para atraer los capitales, y finalmente, la salida de ganancias al exterior en forma de pago de regalías.


La política petrolera de Frondizi consistió en profundizar la línea desnacionalizante del peronismo. A los contratos de Perón con la Estándar Oil, se sumaron en julio de 1958 una serie de acuerdos con otras petroleras como la Esso, Shell, Tennessee, Panamerican Oil. Allí se establecía la entrega de millones de hectáreas correspondientes a YPF por períodos de veinticinco a cuarenta años. Podían traer al país sin ningún tipo de impuesto todos los equipos que consideraran necesarios (YPF sí debía pagarlos). Le venderían a YPF todo el petróleo que extrajeran, a un precio generalmente mayor que el importado. Todo esto dio por resultado pérdidas para YPF y el país. La apuesta de Frondizi era aumentar la capacidad técnica del sector, muy atrasado con el resto del mundo, además de favorecer claramente a la burguesía local ligada al petróleo. Las principales empresas beneficiadas, Esso y Shell, lograron, de este modo, triplicar la producción y reducir la importación de petróleo. Para atraer capitales extranjeros, se los invitó, con franquicias aduaneras e impositivas, y el privilegio de transferir libremente las utilidades al país de origen. Sin embargo, las empresas no invirtieron en industrias básicas, y el incremento de la extracción petrolera no logró equilibrar nuestra balanza comercial.


Por esa causa Frondizi acudió nuevamente al crédito del FMI, en diciembre de 1958 con una serie de condicionamientos que reducían considerablemente la autonomía del país y eran un claro ataque a la clase obrera. Despido de empleados públicos, suspensión de las obras públicas, aumentos en las tarifas del transporte, electricidad y petróleo, despido del 15 por ciento del personal ferroviario y cierre de ramales, nuevos impuestos y recargos en los existentes, limitación del crédito bancario, bloqueo de la actividad del Banco Industrial, y la más grave: el congelamiento de salarios por dos años,


Los militares por su parte presionaron por la salida del ministro Rogelio Frigerio, para poner en su lugar a Álvaro Alsogaray, que asumió el Ministerio en junio de 1959. Se opuso al nacionalismo económico y al dirigismo estatal, y puso en práctica la política de “estabilización” propuesta por el FMI.


Uno de los puntos pactados con el peronismo por Frondizi para llegar al poder fue la sanción de la Ley de Asociaciones Profesionales que consistía en un sindicato único por rama. Lo cual ayudó a recrear a una burocracia sindical que manejaba fondos y votos. El gobierno consideraba que esa situación era mucho más manejable que una cúpula revolucionaria. De todos modos, no todos los sindicalistas eran negociadores: la izquierda, más revolucionaria, era la que había planteado los programas de La Falda (1957) y Huerta Grande (1962), y se oponía a Vandor, dirigente de la UOM (Unión Obrera Metalúrgica).


Ante todo este panorama, la tension social fue en aumento. Cuando Perón retiro definitivamente su apoyo a Frondizi, las huelgas se incrementaron fuertemente. La más importante fue la huelga del frigorífico municipal Lisandro de La Torre, que se declaró para tratar de evitar su privatización.


Dirigida por Sebastián Borro y con el apoyo de John W. Cooke, representó un importante hito de la resistencia peronista. Unos 9000 obreros ocuparon las instalaciones del frigorífico; los vecinos de Mataderos y otros barrios se sumaron a la protesta, y durante 48 horas el barrio se convirtió en un bastión de lucha contra las fuerzas de la represión. Finalmente, las tanquetas del Ejército rodearon el frigorífico y desalojaron violentamente a los huelguistas: Borro fue detenido, miles de obreros fueron despedidos y hubo una orden de captura para el dirigente peronista Cooke, que logró escaparse a Montevideo.


Los militares obligaron a Frondizi a tomar una serie de medidas antidemocráticas de represión, entre las que se contaron la implantación y prórroga, sin limitación de tiempo, del estado de sitio, y la declaración del plan de Conmoción Interna del Estado (Conintes), en 1958. Se aprobó antes de la aparición de la guerrilla, pero la acción de los Uturuncos justificó la aplicación pública del plan, en 1960. El Conintessubordinó las policías provinciales a los respectivos comandos militares zonales, y puso a la agitación gremial, los sabotajes y la represión de las huelgas bajo jurisdicción militar. Los acusados de terrorismo y subversión eran juzgados por tribunales militares. Los obreros en huelga podían ser llevados por la fuerza a los cuarteles, rapados y obligados a trabajar para mantener el servicio.


La aparición de la guerrilla, la penetración de capitales estadounidenses y el aumento de la represión interna tenían como explicación un mundo de posguerra que se había reoganizado en forma bipolar entre la URSS y los EEUU.

Contexto mundial: Revolución Cubana y Guerra Fría

La polarización internacional entre la Unión Sovietica y los Estados Unidos no se trato de un enfrentamiento de naciones sino de modelos sociales. Capitalismo y comunismo competían por demostrar que sistema era mas eficiente. En el ámbito cultural, deportivo, tecnológico pero tambien militar, estas potencias iban a intentar mostrar su capacidad.


En 1959, la isla de Cuba ve el triunfo definitivo de una revolución que en primera instancia parece nacionalista pero luego se observa que toma el rumbo socialista. Los intentos de invasiones, sabotajes y bloqueos por parte de los Estados Unidos terminan convenciendo a los revolucionarios de volcarse al lado de los soviéticos. El caso cubano demostraba que era posible y movimientos revolucionarios de Latinoamérica comenzaban a plantarle cara al imperialismo estadounidense.


Al principio de su presidencia, Frondizi intentó llevar adelante una política internacional independiente, pero después fue cediendo a las presiones norteamericanas y del Ejército. En la Conferencia de Punta del Este (1961) Frondizi apoyó la Alianza para el Progreso impulsada por el gobierno de Estados Unidos, pero se abstuvo en el punto de expulsar a Cuba de la OEA. Luego lo recibió a Ernesto Guevara extraoficialmente en Olivos, en un intento de mediación en el conflicto de Estados Unidos con Cuba.


Esto provocó el malestar en las Fuerzas Armadas argentinas. El almirante Isaac Rojas afirmó que estábamos favoreciendo al comunismo, y que se había comprometido el prestigio de nuestra nación oponiéndonos a la “unidad continental”. Presionado, Frondizi revió su discurso y rompió relaciones con Cuba.


Los golpistas: Guido

José María Guido era el presidente del Senado a la hora del golpe de Estado contra Frondizi en 1962. Su ingreso a la militancia política fue en la universidad, en donde apoyo el movimiento de Reforma Universitaria y fue cercano al Yrigoyenismo. Luego del golpe de Estado al caudillo radical fue parte de FORJA, la agrupación antiimperialista radical y luego se sumó formalmente a la UCR Intransigente como seguidor de Frondizi. Su llegada al poder después del golpe a Frondizi terminó siendo casual y obligado por las circunstancias. Sin embargo, actuó en conformidad con las exigencias militares que lo mantuvieron en la presidencia.


El golpe

El último tropiezo de Frondizi se dio al momento de las elecciones de la provincia de Buenos Aires el 18 de marzo de 1962. A pesar de mantenerse proscripto el peronismo, fue habilitado a presentarse a elecciones por el presidente y efectivamente terminó siendo triunfador Andrés Framini, el candidato de la Unión Popular, un partido neoperonista.


Comenzaron entonces las presiones del ejército que no admitirían esta victoria. Las fuerzas conjuntas del Ejército, la Marina y la Aeronáutica, decidieron la destitución del jefe de Estado. Frondizi buscó ayuda en el general Aramburu, quien no se la dio y que declaró a los periodistas que “la renuncia del Presidente no significará la quiebra del orden constitucional porque en la Constitución están previstas todas las circunstancias de sucesión del gobierno”.


Pese a estas presiones, Frondizi respondió “No renuncio ni doy parte de enfermo, ni me voy de viaje. Sigo siendo el Presidente”. Por ello, los militares anunciaron el 29 de marzo de 1962 que “el presidente de la República ha sido depuesto por las Fuerzas Armadas”. Con custodia militar lo retiraron de la residencia presidencial de Olivos. Finalmente Frondizi fue trasladado a la Isla Martín Garcia y permaneció detenido allí.


Sin una estrategia clara, se apresuró a jurar como Presidente ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación el presidente del Senado José María Guido. Es decir, las Fuerzas Armadas organizaron un nuevo golpe de Estado, pero no ocuparon directamente la Casa de Gobierno.

 


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Después del golpe

El gobierno de Guido no tenía realmente el poder, sino que éste estaba en manos de los militares, que le iban señalando qué debía hacer. Pero los militares se dividieron en dos sectores: azules y colorados.


– Los colorados dominaron al principio el gobierno de Guido y eran partidarios de una linea mucho mas represiva contra el peronismo.

– Luego les tocó el turno a los azules o pseudolegalistas, que creían en la progresiva integración del peronismo a la vida política del país.


El presidente Guido terminó siendo un títere de las FFAA. Dispuso el receso del Congreso y la caducidad de las autoridades de los partidos políticos. Volvió a poner en vigencia el Decreto 4161 de Aramburu, por el que se proscribía cualquier símbolo peronista o la simple mención del nombre de su líder. Anuló los comicios de 1962 y envió quince interventores a las provincias.


Para eliminar la influencia del voto peronista, estableció que para las próximas elecciones se pondría en funcionamiento el sistema de representación proporcional. Éste permite que mayor cantidad de partidos obtengan bancas en el Congreso; pensaban que, al tener los partidos más chicos posibilidad de acceder a diputaciones, se atomizaría el electorado y se le restarían posibilidades o fuerzas al peronismo. De todos modos, éste estaba inhibido de actuar por el Decreto 4161 y por el nuevo Estatuto de los Partidos Políticos, que lo catalogaba como “totalitario”.

Aunque cambiaran los titulares del Poder Ejecutivo entre 1955 y 1963, la política económica desnacionalizadora, caracterizada por la penetración de las empresas transnacionales en la industria y en los servicios, no cambió su rumbo.

Federico Pinedo en apenas quince días en el ministerio de Economía sembró el caos económico con una brusca devaluación que benefició a un corto número de conocidos del Ministro. Luego, la presencia de Álvaro Alsogaray como ministro de Economía muestra la continuidad con los gobiernos anteriores de Aramburu y Frondizi.

Las medidas fueron solicitar un nuevo acuerdo stand by con el FMI, reducir los derechos sobre las importaciones, aumentar los impuestos al consumo y las tarifas de los servicios públicos.

Guido era Presidente provisorio por lo que debía convocar a elecciones en 1963. Ricardo Balbín, líder de la UCRP, como calculaba que iba a ganar el peronismo, no se presentó y dejó como candidato a un dirigente cordobés, el Dr. Arturo Illia. Arturo Frondizi continuaba preso. El candidato por la UCRI fue Oscar Alende. Mientras que el propioPedro Eugenio Aramburu, el general golpista se postuló por su propio partido, la Unión del Pueblo Argentino (UDELPA).

El peronismo fue proscrito nuevamente. Guido autorizó a la Unión Popular (neoperonista) a presentar candidatos a cargos no presidenciales. Perón no aceptó los condicionamientos y ordenó la abstención electoral. Frente al panorama electoral, algunos peronistas votaron por Illia y otros por Alende. El grueso votó en blanco, lo que significó un alto acatamiento a la estrategia de Perón.


El golpe de 1962 demostraba que el poder real estaba en mano de las Fuerzas Armadas, por lo que se obturaba cualquier intento de la clase obrera de iniciar cualquier tipo de iniciativa propia. La polarización entre las clases sociales se profundizaba cada vez más. La burguesía se agrupaba en torno a la Unión Cívica Radical y los militares, mientras que los trabajadores se volcaban por expresiones peronistas cada vez mas radicalizadas y pequeños partidos revolucionarios que comenzaban a surgir para enfrentar al régimen establecido.


Pablo Javier Coronel


Nota editorial:

El presente artículo es la trascripción escrita del capítulo 4 de la serie GOLPES de Huellas de la Historia para YouTube. Pueden ver el video a continuación:

• Fuentes:

- Natalia Albarez Gómez :”El concepto de Hegemonía en Gramsci: Una propuesta para el análisis y la acción política” en Revista de Estudios Sociales Contemporáneos n° 15, IMESC-IDEHESI/Conicet, Universidad Nacional De Cuyo, 2016, pp. 150-160

- Juan B. Iñigo Carrera; La acumulación de capital en la Argentina; Buenos Aires, 1998.

- DEBATE FAR-ERP (Fuente documental)

 

Huellas de la Historia se sostiene gracias a donaciones de sus seguidores en: https://cafecito.app/huellasdelahistoria

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