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Sobre el contexto de producción: la situación de la clase obrera para 1923 [Parte 3]


Para comprender el contenido de la fuente CUT DOWN THE HOURS OF WORK! es preciso entender el contexto histórico en el cual se desarrolla la producción de la misma. Como se observa en el apartado anterior, el panfleto a estudiar fue confeccionado en el año 1923. Diferentes autores coinciden en que para esta época, el movimiento obrero se encuentra sufriendo un proceso de retracción. Distintas estadísticas observan esto en dos frentes: la baja de afiliados a los sindicatos y el número de huelgas, en comparación con muestreos realizados en años anteriores.


Si observamos las escalas de afiliación a los sindicatos se puede ver una tendencia a la baja en la cantidad de trabajadores afiliados. Hasta 1919, la fuerza de la clase obrera había venido creciendo pero al final de la Primera Guerra Mundial los patrones contraatacaron. Tal es así, que de 1920 a 1924, la cantidad de afiliados descendió de 5 millones a 3.5 millones aproximadamente.[1] Las causas de esta caída tienen que ver con las diferentes estrategias llevadas adelante por la burguesía y el gobierno.


Entre las estrategias seguidas para socavar el poder de los sindicatos, se observa, la promoción de representantes por empresa. Estos representantes fueron el único canal de negociación instituido dentro de las compañías para solucionar los conflictos apartando a las organizaciones sindicales independientes de los ámbitos de discusión. Por otro lado, los cambios en el proceso de trabajo invitaban a la fractura del movimiento obrero. La mecanización, según GER, encerraba no solo un salto en la capacidad productiva, sino que buscaba quitarse de encima a los trabajadores cualificados que contenían su mayor capacidad militante. Así, un caso estudiado por estos autores sostiene que


“los pudeladores se contaban entre los mejores pagados y mas intratables trabajadores de la industria del hierro, y sus frecuentes huelgas provocaban una constante interrupción de la actividad industrial. Este fue el motivo principal que indujo a idear un sistema mecánico que realizase el tipo de servicios que ellos llevaban a cabo”[2].


El Estado también hizo su parte en esta avanzada contra la movilización sindical. Legislación y represión fueron las armas de los diferentes gobiernos (federal y estadual) para combatir al sindicalismo combativo. La antigua ley Sherman, pensada originariamente a fines del siglo XIX por el progresismo para combatir a las grandes empresas monopólicas, fue utilizada en este período para perseguir a las organizaciones de trabajadores. Por su parte, la persecución de los líderes sindicales dentro de las empresas (que muchas veces llevaban a armar grandes aparatos de inteligencia interna) y los grupos de represión privados (rentados por la patronal para ejercer la violencia), se vieron sobrepasados cuando, ante la amenaza de una huelga general lanzada por los I.W.W., el presidente Woodrow Wilson abandono su posición previa de conciliación para golpear primero a los wooblies[3] y luego al movimiento socialista: “las oficinas fueron saqueadas y cerradas, los dirigentes encarcelados, las publicaciones prohibidas. El propio Eugene Debs fue sentenciado a diez años de prisión”[4]. Debe notarse además que hasta una de las organizaciones sindicales mas ligadas a las patronales como la A.F.L. presenta sus cuestionamientos hacia la injerencia de las instituciones políticas del Estado en las relaciones obrero-patronales eran constantes. Dice Nigra que “el punto está en que desde la mirada de los sectores dominantes cualquier sindicato o medida de fuerza atentaba contra el libre juego de la oferta –de mano de obra- y su demanda y, por ende, modificaba la estructura de costos técnicamente óptima”[5].


Por su parte, el número de huelgas entre 1919 y 1923 se vio sensiblemente reducido aunque no desaparecido. Tenemos dos escalas para recuperar estos datos. G.E.R. observan que para 1920 el porcentaje de trabajadores remunerados afectados por huelgas es del 5,4%, mientras que para 1923 desciende al 2,3% (la tendencia continua decreciendo al 0,8 para 1926)[6]. David Montgomery observa una escala similar aunque reducida a Massachusetts, Nueva York y New Jersey. En su escala observa que los trabajadores afectados en huelgas (en miles) para 1919 son 4.160 trabajadores, en 1920 son 1.463, para 1921 son 1.099, en 1922 son 1.613 (presumiblemente por la huelga de trabajadores ferroviarios), y para 1923 desciende a 757 mil trabajadores (la tendencia sigue a la baja en 1924 con 655 mil y con 428 mil trabajadores en 1925).[7]


Esta tendencia a la desmovilización nos hace reflexionar sobre el éxito de las políticas de “control directo” de la producción llevadas adelante por los patrones. Sin embargo no podemos aseverar lo que afirma Insulza cuando argumenta que “los I.W.W. habían sido destruidos por la represión y la mayor parte de los dirigentes socialistas se encontraba en la cárcel. El ‘nuevo sindicalismo’ fue fácilmente reabsorbido por la AFL”[8]. La fuente analizada es una clara muestra de la pervivencia del sindicalismo combativo para 1923, así como la continuidad del huelguismo en los años posteriores, principalmente en la gran huelga ferroviaria de 1922 ante una reducción de salarios.[9]


Se debe notar un repliegue en las reivindicaciones y en los reclamos de los sindicatos más combativos, así como una nueva relación con el Estado y las patronales. Todo esto se hará notar en el siguiente apartado cuando se analice el contenido mismo de la fuente.


Pablo Javier Coronel


[1] David Gordon, Richard Edwards y Michael Reich. Trabajo segmentado, trabajadores divididos. La transformación histórica del trabajo en los Estados Unidos; Madrid, Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, 1986. Pág. 202.


[2] Ídem. pág. 152


[3] Forma despectiva de llamar a los agrupados en los I.W.W. que luego sería reapropiado por ellos mismos como marca identitaria.


[4] José Miguel Insulza. “Notas sobre…” Óp. Cit. pág. 42.


[5] Fabio Nigra. Una historia económica (inconformista) de los Estados Unidos de América, 1870-1980, Pág. 111.


[6] David Gordon, Richard Edwards y Michael Reich. Trabajo segmentado… Óp. Cit. pág. 203.


[7] Montgomery David Montgomery. "El Nuevo Sindicalismo y la transformación de la conciencia obrera en América, 1909-22"; en Montgomery. El control obrero en Estados Unidos”. Pág.123


[8] José Miguel Insulza. “Notas sobre…” Óp. Cit. pág. 42.


[9] Fabio Nigra. “Una historia económica…” Óp. Cit. Pág. 111.

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