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Literatura Fantástica y la Política Argentina

En la literatura argentina, el género fantástico fue una herramienta de discusión política. Diferentes autores como Borges y Cortázar hicieron uso de este genero para caracterizar al peronismo desde diferentes puntos de vista. En este artículo se hace un análisis de tres narraciones en busca de este componente político.

Dentro de la literatura, se pueden encontrar una serie de géneros próximos que tienen la característica común de romper el escenario o marco real donde se desenvuelve la historia del o los protagonistas. Todorov en “Introducción a la literatura fantástica”, considera como cercanos a los géneros extraño, maravilloso y fantástico, siendo este ultimo la línea divisoria de los dos anteriores.


El relato fantástico a lo largo de la historia provoca el interrogante en el narrador, el protagonista y el lector acerca de los sucesos que tienen lugar, donde los lleva a pensar si lo que está pasando realmente está pasando o si es producto de la imaginación o de un elemento sobrenatural. Al final de la historia quedan dos posibles explicaciones lo que sucedió es todo producto de la imaginación o bien es real pero se desconoce. La vacilación entre estas dos explicaciones es lo característico del relato fantástico. La elección de cualquiera de estas ya responde a los géneros antes mencionados.


El cuento “La Banda” de Cortázar es ubicado a partir de sus características dentro de este género. El autor, a partir de un narrador cuenta la historia que le sucedió a Lucio Medina. El protagonista, profesional y trabajador de oficina, compra un boleto para ver una película que iba a ser reestrenada en el Gran Cine Opera. Es en este lugar que se desarrolla el hecho fantástico. A pesar de haber comprado una entrada para la película de Anatole Litvak, lo que presencia es el espectáculo encabezado por una “BANDA DE ALPARGATAS” especial para los empleados y familias de la fábrica homónima. Antes de empezar el espectáculo, Lucio ya siente que algo no anda bien, las personas que están a su alrededor[1], el tiempo que demora en comenzar la película, la aparición y, el momento posterior al espectáculo de La Banda, todo lo lleva a cuestionarse si fue real lo que sucedió o si el simplemente se equivoco de lugar y tiempo.


Lucio se siente entre enojado y asombrado, porque a pesar de que la situación no era la que esperaba, por momentos esto lo divierte. Siempre buscaba evitar a toda costa este tipo de situaciones en las que se mezclara con otros grupos sociales.


Luego del breve resumen de la historia, a partir de los rasgos y recursos utilizados en la obra se puede realizar un paralelismo con los cuentos “Las ménades” y “el simulacro” en cuanto a la posición política y de clase que se hace visible. En las dos obras de Cortázar, los protagonistas participan de un evento artístico, concurrir a ver una película extrajera en el caso de “La Banda” y un espectáculo de música clásica en el caso de “Las ménades”. A pesar de no ser visibles a simple vista, en los dos el peronismo está presente. Cortázar juega con la utilización de recursos que llevan al lector a pensar en el peronismo sin mencionarlo directamente. En las dos obras, el programa del espectáculo, refleja el programa político del peronismo.


En “La Banda” se hace notorio el carácter antiperonista del protagonista, Lucio siente un profundo rechazo acerca de todo lo que rodea a la Banda de Alpargatas, las marchas militares que suenan, el director incapaz de lograr un espectáculo decente, la cantidad desmedida de personas que forman la banda, entre otras cosas. Como miembro de la clase media no puede entender como es que el peronismo y su programa, le abre puertas a la clase obrera a nuevos ámbitos de los cuales estaba marginada, permitiendo una mezcla entre todos los segmentos de la sociedad. Aunque Cortazar no lo hace explicito en la obra, el protagonista termina exiliándose, dejando el país y su vida atrás luego del suceso que lo asombro y disgusto tanto.


En “Las ménades” en cambio, el protagonista vacila entre la aceptación y el desprecio del programa que lleva adelante el Maestro, Perón. Siendo también un miembro de la clase media culta, no puede entender cómo es que miembros de su clase social pueden llegar al éxtasis con el programa peronista, que a pesar de ser algo novedoso en el país no es la gran cosa. Considera una exageración la pasión y el fanatismo que demuestran miembros de su clase y como parte de una tragedia, estos terminan por destruir el espectáculo.


En “El simulacro” de Borges, el autor es abiertamente antiperonista, Perón y Eva son una repetición constante de la historia, son una farsa. Como dice la obra, “la historia es increíble pero ocurrió y acaso no una vez sino muchas, con distintos actores y con diferentes locales. Los recursos y elementos que utiliza son explícitos, la muñeca de pelo rubio, el año en el que sucedió la farsa, 1952.


Las tres obras no son ingenuas, los autores en esta plasman su visión de la realidad y su posición dentro de esta, el yo dentro de la obra son los autores. Cortázar se muestra ambiguo frente al peronismo, no por los cambios que produjo en las condiciones de vida de muchos segmentos de la sociedad, sino por los excesos que este produjo y como se valió de estos para llevar adelante su programa. Se lo puede pensar como bien escribió en las ménades, “me dolía un poco no estar del todo en el juego, mirar a esa gente desde fuera, a lo entomólogo. Que le iba a hacer, es una cosa que me ocurre siempre en la vida, y casi he llegado a aprovechar esta aptitud para no comprometerme en nada” (Cortazar 1956). En cambio, Borges no puede hacer más evidente su antiperonismo; la farsa, el drama que significo el peronismo en la política nacional es un tema recurrente en que ocupa gran parte de su obra.

Erika Rodríguez

Citas:

[1] “Señoras preponderadamente obesas […] tales señoras tenían el cutis y el atuendo de respetables cocineras endomingadas, hablaban con abundancia de ademanes de neto corte italiano, y sometían a sus niños a un régimen de pellizcos e invocaciones”

Bibliografía Utilizada:

-Borges, Jorge Luis: “El simulacro”, en El hacedor, Emecé, Buenos Aires, 1960.

-Cortázar,Julio: “Las ménades”, en Final del juego, Sudamericana, Buenos Aires, 1964.

-Rodríguez Monegal, Emir: “Jorge Luis Borges y la literatura fantástica”.- Todorov, Tzvetan: Introducción a la literatura fantástica, Paidós, Buenos Aires, 2005, cap. 2 “La definición de lo fantástico”, p.p. 18-30.

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