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40 años después, entre la memoria y la historia

Hace 40 años la Argentina daba paso a lo que se conoció institucionalmente como “Proceso de Reorganización Nacional”. Durante cuarenta años, la dificultad de explicar este hecho histórico ha llevado a construir un relato a través de la memoria. Las contradicciones nacionales han llevado a la dificultad de poder entender en su completa magnitud lo sucedido entre 1976-1983. La siguiente foto es fiel reflejo de tales contradicciones.

Esta foto está tomada en el “Parque de la Memoria”, en ella se ven ondeando los pabellones nacionales de la Argentina y los Estado Unidos. Esta curiosa combinación parece contradictoria y ha indignado a muchos militantes de partidos nacionalistas (principalmente kirchneristas) e incluso de izquierda. La presencia de la bandera Estadounidense parece desubicada y fuera de lugar en un parque que rescata la memoria de los desaparecidos durante la dictadura militar. En lo que nadie parece reparar es en la presencia de la otra bandera, la argentina ¿Quiénes eran los desaparecidos por la dictadura? ¿Contra quién luchaban? Y yendo mas allá, ¿No es un insulto la presencia de la bandera argentina todos los días? ¿No se lesiona la memoria de los desaparecidos? ¿Cuál fue el papel que cumplió la “memoria”, como mecanismo para reponer los procesos históricos acaecidos en los años ‘70?


El relato que esta flotando en el sentido común de la sociedad argentina es la de una dictadura ilegitima que se dedico a masacrar a un pueblo entero para perpetuarse en el poder para enterrar al movimiento peronista, nacional y popular a favor de ver congraciados los negocios de una oligarquía retrograda derechista y gorila. En este relato, los desaparecidos serian fieles defensores de los valores democráticos (democráticos en el sentido previo a la dictadura, es decir, una democracia burguesa) y nacionales (también en el sentido burgués). Este discurso se ha utilizado y desplegado por el principal partido nacionalista, el PJ. La otra postura común, ha sido la “teoría de los dos demonios” en donde los militares y los subversivos se enfrentaban en un campo de batalla ajeno al resto de la sociedad argentina, donde los dos actores obraron mal. En esta teoría, el resto de la sociedad permanecería impune, el estado habría sido ocupado ilegítimamente por una junta militar que venía a acabar violentamente con otra facción, también violenta.

Pero la realidad histórica parece ser más compleja. La formación de partidos revolucionarios radicalizados durante la década del 60, tomo su impulso en la década del 70. La percepción de que era el momento adecuado para llevar adelante la revolución socialista los llevo a realizar una estrategia de guerrilla, principalmente en la zona de Tucumán, así como en las grandes urbes. El impulso revolucionario en el país se complementaba por una oleada continental como lo demuestra la formación de la Junta de Coordinación Revolucionaria (Click Aqui para saber mas) entre agrupaciones revolucionarias de Chile (MIR), Bolivia (ELN) y Uruguay (Tupamaros).


La confrontación directa con el Estado Nacional no se entiende si no comprendemos el programa de estos partidos revolucionarios. Las preguntas son por qué era necesaria una revolución y por qué se enfrentaban al estado nacional.


La realidad económica desde fines de los ’60 (principalmente después del Cordobazo en 1969) hasta el ajuste brutal que implico el Rodrigazo bajo la gestión de Estela Martínez de Perón el 4 de junio de 1975, había sumido a la argentina en un estado de degradación de las condiciones socioeconómicas del pueblo trabajador. Los partidos marxistas entendieron que era el momento preciso de canalizar estos ataques a la clase obrera y poder llevar adelante el anhelado sueño de la patria socialista. La redefinición de las relaciones sociales de producción, es decir, la abolición de la propiedad privada de los medios de producción conformaba un ataque directo a las relaciones sociales capitalistas donde la explotación del hombre por el hombre es la ley fundamental. Es Estado Nacional intento bajo el gobierno de Estela Martínez (Isabelita) aplastar a estos movimientos que se daban en la base del movimiento obrero. Para ello se había conformado la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina), un grupo de tareas clandestino de persecución al mejor estilo fascista y el denominado “Operativo Independencia” en la selva tucumana.

El avance del Estado Nacional venia logrando reprimir y contener la situación, sin embargo, la necesidad de acabar con el movimiento de manera definitiva a nivel local y continental por parte de Estados Unidos decanto en el llamado “Plan Cóndor” que termino de consolidar el fin de los movimientos revolucionarios en todo el continente. En este sentido, el Estado Nacional simplemente cambio de forma, el gobierno seria asumido por una Junta Militar que decretaría el “estado de sitio” para dar el golpe final al movimiento obrero, interviniendo en sindicatos, fabricas, partidos políticos, en los barrios, etc.


En este sentido, y volviendo a la foto que abre la discusión, la utilización de la tragedia de la dictadura por el último gobierno nacionalista fue un insulto a la memoria de las víctimas del terrorismo de estado. Hombres y mujeres que lucharon por un orden distinto al imperante, que soñaban ver caer la republica burguesa que la bandera argentina representa. Es por ello que la bandera de los Estados Unidos allí presente no es más que otra falta de respeto a todos aquellos que dieron la vida por el sueño socialista.

Seguramente, la fecha que nos convoca puede ser sentida y recordada de manera personal por cada uno de ustedes pero es menester de la Historia como disciplina hacer las preguntas correctas que nos acerquen a la verdad, porque es la Historia la mejor herramienta para conocer, criticar y reflexionar sobre el pasado.

Pablo Javier Coronel.

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