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Mapa Político de la Argentina

El 25 de Octubre de este año el conjunto de la sociedad argentina se volcará nuevamente a las urnas para elegir a los representantes que conducirán el país a partir del 10 de Diciembre y por los siguientes cuatro años. Como es costumbre el debate electoral está instalado y la pregunta es qué vamos a ir a decidir en estos comicios.


La oferta de candidatos está desplegada y hay para todos los gustos. Desde la extrema derecha hasta la izquierda, pasando por la centroderecha y el progresismo “centroizquierdista”. Pero a qué intereses representa cada uno de estos sectores y cuál es su compromiso con el conjunto de la sociedad.


El primer muestreo que representaron las elecciones del 9 de Agosto posicionó a Daniel Scioli como el candidato mejor parado de cara a Octubre. La interna del Frente para la Victoria fue zanjada en el interior del partido negando a la población la oportunidad de elegir a su candidato como en la mayoría los demás partidos. Taiana, Aníbal Fernández, Uribarri y, el más lastimado de todos, Florencio Randazzo entre otros tuvieron que dar un paso al costado ante la formula impuesta desde la cúpula.


El espacio kirchnerista se presenta como la cara contrapuesta del llamado “círculo rojo” encarnado en la alianza Cambiemos donde el radicalismo termino de licuar sus expectativas ante la victoria de Mauricio Macri que se impuso con el 24% de los votos por sobre sus contrincantes (30% en total). La propuesta del PRO, siguiendo lo observado en la gestión en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde prima la lógica de mercado en la política pública, desde en los programas curriculares de los colegios hasta la gestión de obra pública.


En tercer lugar, el peronismo (auto)desplazado del Frente para la Victoria obtuvo la nada despreciable suma del 20,6% de los votos. El Frente Renovador asomó a Sergio Massa como el tercero en discordia en la aparente “polarización” vaticinada por la totalidad de los encuestadores. El presentarse como la ancha avenida del medio puede terminar significando mucho o poco para las aspiraciones del espacio ya que puede terminar desintegrando la voluble alianza ante la inminente avanzada del candidato oficialista, representante del peronismo tradicional. Los votos massistas pueden terminar equilibrando, en definitiva la balanza en favor de cualquiera de los dos primeros candidatos ya que quitando votos al FPV se forzaría un hipotético ballotage entre las dos primeras fuerzas, en caso contrario, traccionando votos del PRO, se podría facilitar a una contundente victoria del oficialismo superando los 10 puntos de diferencia para ganar en primera vuelta.


Muy por debajo, con un 3,51% de los votos, el progresismo de Margarita Stolbiser consigue ganar una frágil posición que puede crecer o decrecer en comparación con la quinta fuerza que representa el voto de la izquierda que sin lugar a dudas conseguirá sumar votos de aquellos partidos menores que no lograron superar el 1,5% prescriptivo de la ley electoral que establece el sistema de primarias abiertas simultaneas y obligatorias (P.A.S.O).


El Frente de Izquierda y los Trabajadores (FIT) zanjó la interna Altamira-Del Caño en favor de este ultimo consiguiendo un 3.31% de los votos. Instalando al espacio como una alternativa posible para ocupar mas bancas en los parlamentos de acuerdo al significativo crecimiento del espacio con respecto de años anteriores.


Por último, la expresión del caudillismo regionalista de la provincia de San Luis encarnada en Rodríguez Saà (2,11% de los votos) termina sin generar un espacio viable para cualquier tipo de construcción política coherente y articulado con el resto del país.


Establecido este resumido muestreo podemos trazar dos líneas de discusión. El primero en torno a la discusión entre los tres primeros candidatos, representantes cada uno de diferentes fracciones de la burguesía donde la falta de propuestas y la campaña marketinera entre postulantes que presentan similitudes considerables entre sí. En segunda instancia, es interesante poder explicar el fenómeno que se despliega del centro a la izquierda del arco político.


Tanto Scioli como Macri y Massa presentan a la sociedad un plan de gobierno demasiado similar. El plan económico, fundamentan ante la frágil situación argentina en este sentido, es prácticamente el mismo aunque con sutiles diferencias que son la base de la disidencia entre ellos. Apertura del dólar y devaluación del peso, gradual o en forma de “shock”, es la principal política económica. Por otro lado, el aumento “Aumento de la productividad” es otra de las propuestas en común. Cabe preguntarse ¿Qué es el aumento de la productividad? En el idioma estrictamente económico remite básicamente a disminución de costos de producción (salarios e insumos importados), facilidad de crédito a bajas tasas y beneficios impositivos (impuestos y subsidios). Por eso es importante comprender el lenguaje que utilizan los candidatos, aumento de productividad no refiere automáticamente a aumento de la producción y del trabajo, sino prácticamente lo contrario.


Entonces ¿Cuál es la posición de la clase trabajadora? La respuesta sin dudas debe encontrarse del centro a la izquierda, ya que es impensable que la derecha pueda siquiera tener en cuenta los intereses de los trabajadores. Sus expresiones políticas independientes y autónomas se expresan en el Frente de Izquierda y los Trabajadores, el MST y el MAS. Sin embargo, el voto izquierdista ha sufrido el embate nuevamente de la burguesía patronal con una astuta táctica para dividir votos como siempre es el “progresismo”. La idea de un capitalismo equitativo es mas utopista aun que las ideas socialistas de la izquierda por el simple hecho de que la diferencia social en clases es la base del sistema imperante actualmente y premisas como “redistribución del ingreso”, el no a la corrupción y la “justicia social” son postulados impracticables justamente porque el capitalismo representa los valores contrarios. Ante cualquier duda a lo recientemente planteado, mas de 200 años de historia capitalista respaldan mi teoría. Por esto, la hipótesis de un progresismo equitativo, que se distribuye en partidos como el kirchnerista y “progresistas” de Stolbiser, es una falsa propuesta para diluir el voto de una verdadera alternativa de izquierda encarnada en el FIT, MST y MAS.


El mapa político está planteado, el próximo 25 de Octubre iremos a las urnas a decidir básicamente nada (o muy poco). Aparentemente, la voluntad popular se ha dado la tarea de decidir en qué tipo de ajuste prefiere experimentar a partir del 10 de Diciembre. Por otro lado, resultará interesante observar cual será la respuesta de la izquierda ante el panorama que se presenta. Si logra consolidar su espacio como alternativa viable y en crecimiento o si seguirá siendo un espacio embrionario. Las cartas están jugadas o tal vez no del todo, todo depende del voto consciente, crítico y responsable de la sociedad.


Pablo Javier Coronel.

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